Cuando yo era pequeño, mi mamá solía coser mucho. Yo me sentaba cerca
de ella y le preguntaba qué estaba haciendo. Ella me respondía que
estaba bordando.
Yo observaba el trabajo de mi mamá desde una
posición más baja que donde estaba sentada ella, así que siempre me
quejaba diciéndole que desde mi punto de vista lo que estaba haciendo me
parecía muy confuso.
Ella me sonreía, miraba hacia abajo, y gentilmente me decía:
-Hijo,
ve afuera a jugar un rato, y cuando haya terminado mi bordado te pondré
sobre mi regazo y te dejaré verlo desde mi posición.
Me preguntaba por qué ella usaba algunos hilos de colores oscuros y por qué me parecían tan desordenados desde donde yo estaba.
Unos minutos más tarde, escuchaba la voz de mi mamá, diciéndome:
-Hijo, ven y siéntate en mi regazo.
Yo
lo hacía de inmediato, y me sorprendía y emocionaba al ver la hermosa
flor o el bello atardecer en el bordado. No podía creerlo; desde abajo
se veía muy confuso.
Entonces mi mamá me decía:
-Hijo mío,
desde abajo se veía confuso y desordenado, pero no te dabas cuenta de
que había un plan arriba. Había un diseño y sólo lo estaba siguiendo.
Ahora, míralo desde mi posición y sabrás lo que estaba haciendo.
Muchas veces, a lo largo de los años, he mirado al cielo y he dicho:
-Padre, ¿qué estás haciendo?
Él responde:
-Estoy bordando tu vida.
Entonces yo le replico:
-Pero se ve tan confuso, es un desorden. Los hilos parecen oscuros...¿por qué no son más brillantes?
El Padre parecía decirme:
-Mi
niño, ocúoate de tu trabajo haciendo el mío y un día te traeré al cielo
y te pondré sobre mi regazo, y verás el plan desde mi posición.
Entonces entenderás...
Autor desconocido.
miércoles, 12 de mayo de 2021
EL BORDADO DE DIOS (Por Cuentos con Alma)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario