Muchas veces nos sorprende la vida con bendiciones inesperadas, un regalo de alguien desconocido, una palabra amable, un compartir con personas que no conoces pero que de alguna forma se identifican contigo, un camino despejado, un cielo claro, una enseñanza oportuna, te hacen sentir que Dios te da una palmadita en la espalda para seguir adelante y para decirte:
"Hey, sonríe y alégrate que la vida es hoy".
Agradezco esas situaciones y las celebro con mayor satisfacción porque CUANDO A TU VIDA LLEGAN DETALLES HERMOSOS SABES QUE DIOS TE ACOMPAÑA Y ENVÍA BENDICIONES PARA VERTE FELIZ.
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