Cuanto
más el ser humano avanza en edad, tanto más puede volverse lúcido,
luminoso y poderoso. Si no es esto lo que se ve la mayor parte del
tiempo, es porque los humanos se han acostumbrado tanto a identificarse
con su cuerpo físico que soportan pasivamente todos sus accidentes y sus
vicisitudes. Pero para un verdadero espiritualista se produce lo
contrario: su pensamiento se vuelve cada vez más vivo y activo, pues ha
aprendido a desprenderse de las presiones del plano físico para
identificarse con el espíritu.
El
espíritu es todopoderoso, el espíritu es inmortal, el espíritu es
omnisciente, y al identificarse con él, ustedes escapan a la materia. El
cuerpo, por su parte, tiene que seguir las leyes de la materia, pero el
espíritu no obedece a estas leyes. Por ello, la edad no es un
inconveniente para un hombre de espíritu; al contrario, su pensamiento
se libera y se vuelve más activo en los planos sutiles.
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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