No podemos engañarnos a nosotros mismos y a la otra persona para
obtener el supuesto bienestar de su presencia en nuestra vida. En muchos
casos seguimos presos de ciertas creencias equivocadas que adquirimos
en algunos momentos de la vida, así que seamos capaces de liberarnos de
algunas de ellas; tengamos el valor, la determinación y la perseverancia
que necesitemos para reconocerlas y hacer cuanto sea necesario para
superarlas y cambiarlas por otras, que nos impulsen e inspiren a vivir
con honestidad, conciencia, paz, satisfacción y bienestar.
En
nuestro día a día conocemos personas que creemos gozan de éxito,
reconocimiento profesional, buena reputación, ampliamente estimadas o
con una experiencia pública de seguridad y sin embargo en su interior se
encuentran profundamente insatisfechas, ansiosas o deprimidas.
Que es una mascara?
Una máscara es una cobertura de la cara, que quien la usa comunica una
identidad diferente a la propia. En la vida cotidiana los seres humanos
utilizamos una cantidad de máscaras que responden a los diferentes
roles que desempeñamos en la vida y que no siempre corresponde a lo que
en realidad somos, sino mas bien a la forma como queremos que nos vean, o
a lo que los demás quien ver en nosotros. Entre mas distante es la
mascara que utilizamos de lo que en realidad somos, menos libres nos
sentiremos, llevándonos a vivir un estado de ansiedad y frustración
permanentes.
Proyectan una falsa apariencia de ser eficaces y
respetadas pero en su interior no existe este sentimiento. Muchas veces
los seres humanos creamos la ilusión de ser felices, eficaces y tener
una posición admirable como mecanismo de protección para disminuir la
ansiedad e inseguridad que podemos estar sintiendo.
Una de las
situaciones más críticas que, en este sentido, enfrentan las personas
con doble vida se presenta cuando, al sentirse atraídas por alguien en
especial, empiezan a construir una imagen ficticia de sí mismas,
queriendo aparentar ante el otro que son la persona ideal que piensan
que está buscando, perdiendo la oportunidad de ser auténticas, de
mostrarse tal cual son, para descubrir si existe una afinidad verdadera
entre ambos, que con el tiempo les permita construir una relación
estable, satisfactoria y duradera, basada en la autenticidad de
comportamientos, expectativas y sentimientos.
Ocultarse es de las
primeras reacciones del hombre ante las faltas cometidas y cuyo origen
se encuentra en el miedo a ser descubiertos quien se es en realidad y
cuales son las verdaderas intenciones de nuestro corazón.
Detrás de
una ‘máscara’ encontramos un común denominador: El miedo. Usamos
máscaras por miedo a expresarnos, miedo a ser juzgados, miedo a ser
reprobados, miedo a no obtener la aprobación de los demás, miedo a que
nos conozcan. Muchas personas usan una máscara de frialdad e
indiferencia, por miedo a parecer vulnerables frente a los demás. Otros
usan la máscara del chiste como una manera de evitar intimar con los
otros. Otros se refugian en la actitud hostil como una manera de
sentirse seguros.
Así, tenemos varios tipos de mascaras: la del
trabajo, la de papá responsable o mamá permisiva, la de persona culta,
la de las fiestas, la de los funerales y muchas más. Todas son producto
de nuestra cultura, de la etiqueta preestablecida y de nuestro propio
interior
Las mascaras nos dan una falsa seguridad y nos resistimos a
quitárnoslas aun cuando sentimos que seria bueno hacerlo. Protegidos
por ellas, podemos vivir en una permanente soledad emocional; llena de
secretos, de temor a ser descubiertos, a ser rechazados, juzgados,
condenados o a hacer el ridículo. Sentimos miedo a quitarnos la mascara
por varias razones: Nos da miedo la intimidad; Miedo a mostrar nuestro
lado vulnerable, el lado oscuro.
Por lo tanto, evitamos
comunicarnos íntimamente. A otros les da miedo la separación. No quiero
acercarme mucho a ti porque, quizá, después me dejes y eso me puede
lastimar. Otros tememos la fusión. Si comparto todo con la otra persona
pierdo mi intimidad, pierdo mi espacio, miedo a hacer invadido. Miedo al
rechazo; Que la otra persona nos conozca sin producción, a cara lavada,
con defectos y virtudes, tal cual somos, nos angustia no ser del agrado
de la otra persona.
Por último, existe el miedo a la
responsabilidad. Si me acerco mucho, me involucro a fondo, y eso me
obliga a estar cuando me necesites. No estoy dispuesto al compromiso.
Con estos miedos, disfrazamos nuestro verdadero yo. Disfrazamos uno de
nuestros más fuertes y grandes atractivos: el encanto natural de uno
mismo.
martes, 4 de octubre de 2022
LA PERSONALIDAD TRA UNA MÁSCARA (Por Leon Wenborne)
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