Buenos días amigos, hoy he nadrugado bastante y me encuentro un poco raro, y seguramente que lo que voy a escribir tambien será algo raro, pero en este momento es real, es lo que pienso y tambien lo siento, vamos pues a darlo a conocer, por si hay álguien que le pueda valer para algo, auque solo sea para no aburrirse.
Hace unos cuantos días me estuve observando frente al espejo un buen rato, estuve intentando tomar conciencia de todos los detalles posibles, sin prisa, con mucha calma, me estuve dedicando a observarme y tomar conciencia de todo lo que se reflejaba en el espejo, e intenté apreciar otras realidades que el espejo calla o no tiene información, y todo ello sin pensar en el tiempo, nunca a lo largo de mi vida me había sentido tan interesado por mí, y eso aunque resultaba un tanto raro pero me gustaba.
Despues que deje de mirarme y observarme, se me ocurrió la idea de que lo que yo estaba haciendo no era muy normal que digamos, y fue entonces cuando me formule la atrevida pregunta: José, ¿no te estarás pasando de rosca?, y claro, yo que voy a decir de mi si en verdad soy mi mejor amigo, de todas formas me puse a analizar la cuestión, y el resultado del análisis tambien me gustó, ¿Quereis que os lo cuente? pues allá voy.
Monté a la grupa de mi mente y viaje en el tiempo hasta mis primeros recuerdos, y fuí haciendo un seguimiento a lo largo de mis etapas de la vida hasta el presente.
Cuando somos pequeñitos nuestra atención está dirigida en su totalidad hacia el mundo exterior, porque tenemos que aprender y conocer todo lo que nos rodea, y las formas y medios de desenvolvernos en el medio.
Despues de la niñez viene la adolescencia, y por un lado las ormonas que empiezan a revolucionarse y empezamos a interesarnos por el sexo opuesto, los estudios, sentimos la necesidad de ser independientes, etc., despues que si los enamoramientos con sus inevitables estados de idiotez transitoria, la formación de la pareja con sus dificultades, la profesión, el empleo, el hogar, los hijos, otra vez mas hijos, los problemas de los hijos que casi siempre nos salpican, etc. etc.
Muchos de nosotros llegamos a los cincuenta, sesenta y setenta y no nos hemos dado cuenta de que existimos, estamos tan entregados en todo lo externo, que no nos hemos percatado de que tenemos un corazón que nunca paró de latir ni de recibir y emitir emociones y sentimientos de toda naturaleza e intensidades; una alma que siempre estuvo ahí junto al corazón y la mente apoyándonos en todos nuestros proyectos y circunstancias; y la acción del espíritu y nuestra conciencia a través del pensamiento, intuición y los procesos de raciocinio y conceptuales que determinan en todo momento la dirección a seguir fijando el rumbo de nuestra vida; y unos brazos que han sido el medio de casi todo cuanto hemos realizado y nunca las hemos observado con cariño y agradecimiento, ni tan siquiera los hemos cuidado con esmero; y qué decir de nuestras piernas, ellas nos han sostenido a lo largo de toda nuestra vida, y tambien nos han permitido el desplazarnos de un lado para otro.
Y así secesivamente tomé conciencia de todos los órganos y mienbros de mi cuerpo, y tambien, como nó, todo lo que no es visible a los ojos físicos, pero es real y significa lo más importante de este conjunto al que solemos llamar persona porque significa la "esencia, base o motivo de nuestro existir en la condición de persona.
Todo cuanto hemos vivido y realizado hasta el momento, ha sido a través de nuestro cuerpo, alma, espíritu, personalidad y alguna otra realidad que escapa a nuestro entender, y casi nunca reparamos en estas realidades, nosotros somos el centro de todo lo que gira en torno a nuestra vida, y parte de la vida de otras personas, y tenemos que reconocerlo, apreciarlo y sentir agradecimiento, cariño y satisfacción por todo cuanto somos y tenemos.
Cierto es que cabe mejora en todo cuanto hemos realizado, pero al que da todo cuanto tiene, solo se le puede agradecer su labor. Por hoy lo dejo, mañana sera otro día casi seguro, saludos.
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