En medio de una larga discusión, de un va y ven de ideas, surgió aquella pregunta.
-. ¿Existen mujeres bonitas?
Él respondió. -. Existen mujeres bonitas, con cuerpos de infarto, de
esas que despiertan miradas cuando pasan, esas que los amigos presumen
ante todos, de esas que presumen su vanidad, de esas que no saben de las
cosas realmente importantes de la vida, más que de su propio ego; como
diría un amigo, las artificiales.
Y
existen mujeres bonitas, esas que han sufrido y se les nota, esas que
se han vuelto algo difícil de tratar, esas que son inteligentes y
difícil de engañar, de esas que les gusta verse bien, de esas que pueden
desempeñar varios trabajos a la vez, de las que ayudan y protege a su
gente, a sus amores, de esas que no se cansan nunca, de esas que a los
hombres les gusta, pero le huyen, por miedo o quien sabe la razón del
por qué.
Ahora todo tiene sentido, respondió ella... Soy una mujer bonita y no sólo por el físico, si no por lo que llevó dentro, de esas bonitas que nadie quiere.
Ahora todo tiene sentido, respondió ella... Soy una mujer bonita y no sólo por el físico, si no por lo que llevó dentro, de esas bonitas que nadie quiere.
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