miércoles, 14 de diciembre de 2022

HABLEMOS DE GENEROSIDAD (Por José Miranda)

 

Hola queridas gentes, ¿Qué tal van las cuestiones de la vida? En mi caso no hay queja, porque las quejas solo sirven para engrandecer y alimentar aquello por lo que nos quejamos, y creo que es el día idóneo para versar sobre la “generosidad” porque hoy me siento un tanto generoso y algo contento, y no se el porqué, pero cuando me siento bien, tampoco me interesa el complicarme buscando el motivo o razón, lo disfruto y punto.

La generosidad se podría definir como la cualidad o virtud de dar de sí, de forma natural, sencilla y desinteresada, sin pensar en sí, sin esperar nada a cambio. La persona generosa disfruta compartiendo, dándose en servicio a favor propio y de los demás, siendo útil para sí misma y de igual forma para el resto.

Su compensación no depende de la respuesta que obtiene como resultado de lo que hace, depende del hecho de apreciar y sentir que con su actuar a beneficiado a alguien o algo, ha contribuido al bien común, la persona generosa posee un gran corazón, y por tanto una gran capacidad de amar, y todo bien que vierte hacia fuera de sí misma, le proporciona una satisfacción directamente proporcional al volumen y calidad de la obra.
 
Se ocupa de las necesidades ajenas, y del como remediar los males del mundo y sus criaturas, y apenas presta atención a lo que recibe, el amor y servicio que reparte le proporciona una inmensa dicha y apenas necesita nada más, está satisfecha, saciada, su ilusión y anhelo están orientados en hacer que los demás sean felices (dentro de sus posibilidades) y de esa felicidad ajena se alimenta su generoso corazón.

Resulta que a estas personas casi todo el mundo las quiere, todos las arropamos con nuestros pensamientos, sentimientos deseos y demás, porque son un tesoro ambulante, y hasta ellas llega esa inmensa cantidad de energía en vibración de amor que las rodea de continuo y cuidan con esmero, puesto que se trata de una fuente de amor, cariño y buenas vibraciones muy necesaria para el mundo al que pertenecemos, y para todos nosotros.

Yo estoy matriculado en la escuela de formación generosa, a veces apruebo y otras suspendo, pero aunque suspenda muchas veces, un solo aprobado bien merece la pena, quiero llegar a ser generoso, y como el tiempo es gratis y no se acaba nunca, seguro que lo lograre.

Cuando sea generoso, también seré más lúcido, y ello me permitirá mayor comprensión sobre mí y mi entono que se traducirá en una mejora de todas mis relaciones, y por supuesto que ello me hará sentir muy bien.

Me atrevo a recomendaros que os matriculéis en la academia de la generosidad, hay mucho por ganar, y poco que perder. Un saludo.

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