Hola queridas gentes, ¿Qué tal van las cuestiones de la vida? En mi caso no hay queja, porque las quejas solo sirven para engrandecer y alimentar aquello por lo que nos quejamos, y creo que es el día idóneo para versar sobre la “generosidad” porque hoy me siento un tanto generoso y algo contento, y no se el porqué, pero cuando me siento bien, tampoco me interesa el complicarme buscando el motivo o razón, lo disfruto y punto.
La generosidad se podría definir
como la cualidad o virtud de dar de sí, de forma natural, sencilla y
desinteresada, sin pensar en sí, sin esperar nada a cambio. La persona
generosa disfruta compartiendo, dándose en servicio a favor propio y de los demás, siendo útil
para sí misma y de igual forma para el resto.
Se ocupa de las necesidades ajenas, y del como remediar los males del mundo y sus criaturas, y apenas presta atención a lo que recibe, el amor y servicio que reparte le proporciona una inmensa dicha y apenas necesita nada más, está satisfecha, saciada, su ilusión y anhelo están orientados en hacer que los demás sean felices (dentro de sus posibilidades) y de esa felicidad ajena se alimenta su generoso corazón.
Resulta que a estas personas casi todo el mundo las quiere, todos las arropamos con nuestros pensamientos, sentimientos deseos y demás, porque son un tesoro ambulante, y hasta ellas llega esa inmensa cantidad de energía en vibración de amor que las rodea de continuo y cuidan con esmero, puesto que se trata de una fuente de amor, cariño y buenas vibraciones muy necesaria para el mundo al que pertenecemos, y para todos nosotros.
Yo estoy matriculado en la escuela de formación generosa, a veces apruebo y otras suspendo, pero aunque suspenda muchas veces, un solo aprobado bien merece la pena, quiero llegar a ser generoso, y como el tiempo es gratis y no se acaba nunca, seguro que lo lograre.
Cuando sea generoso, también seré más lúcido, y ello me permitirá mayor comprensión sobre mí y mi entono que se traducirá en una mejora de todas mis relaciones, y por supuesto que ello me hará sentir muy bien.
Me atrevo a recomendaros que os matriculéis en la academia de la generosidad, hay mucho por ganar, y poco que perder. Un saludo.
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