viernes, 16 de diciembre de 2022

SOBRE EL ESPÍRITU MÁGICO DE LA NAVIDAD (según José) 1ª Parte Por José Miranda

 

Hola amigos y amigas, ya se aproxima ese acontecimiento anual al que llamamos NAVIDAD, hace algún tiempo escribí al Espíritu de la Navidad, y voy a volver a publicarlo de nuevo, pues de seguro que muchas de las personas que me leéis en la actualidad no teneis conocimiento de ello, aunque es algo repetido creo que segue siendo interesante, es algo largo pero como el tiempo es gratis no creo que haya demasiado problema.
 
Voy a narrar a mi forma y manera en qué consiste la misión o cometido del auténtico Espíritu Mágico de la Navidad, pero advierto que solo se trata de mis ideas al respecto del tema, y que a veces pierdo el hilo y termino mezclando algún disparate, por si fuese el caso se recomienda estar atento.
 
 Como muchas veces he dicho no me cabe la menor duda de que este mundo con todo su contenido, es una escuela de aprendizaje y capacitación, donde se imparten, en teórica y práctica, algunas de las asignaturas que completan los cursos necesarios para aprender lo relacionado con el Amor y la Verdad, y a vivir la vida en armonía y felicidad, es la fragua donde se templa y se da forma al acero golpe a golpe, y poco a poco de un trozo de metal en bruto, conseguimos una obra realizada capaz de transmitir y expresar sentimientos, belleza, arte é incalculables capacidades.
 
Todos sabemos lo que significa una escuela, donde a diario nos imparten enseñanzas y se realizan prácticas, y nos ponen exámenes para evaluar nuestro nivel de conocimientos y capacidades, y asi saber si estamos capacitados para pasar al siguiente nivel.
 
A lo largo de todo un curso, hay muchos exámenes, pero los más importantes son los de final de curso, porque de su aprobado depende si pasamos al curso siguiente, todos estos conceptos se entiende que los tenemos claros porque aunque de forma diferente, todos los hemos vivido, y al final de curso casi siempre nos espera alguna fiesta, o algún viaje de fin de curso, vacaciones o actividades que nos alivien las tensiones producidas por los esfuerzos, y renueven nuestras fuerzas e ilusiones para el curso siguiente.
 
Todo cuanto aprendemos en nuestra etapa de formación y capacitación, pasa a formar parte de nuestra personalidad, y junto con el resto de aprendizaje adquirido en el hogar y en los ambientes en los que nos hemos desenvuelto, conforma la base teórica y de capacitación, en la que nos apoyamos para hacer frente a las variadas circunstancias que la vida humana nos presenta en el diario, y que en sí, constituyen la evaluación de la escuela de la vida.
 
Si suspendemos las prácticas, puede ser que parte de la teórica no la hemos aprendido correctamente, y con las prácticas suspendidas no se puede pasar al curso siguiente.
 
Es posible que te estés preguntando, ¿Qué tiene que ver todo esto de las escuelas con nuestra navidad?, yo creo que mucho, y a continuación vamos a realizar un ejercicio de comparación.
 
Todos los cursos de formación tienen su principio y final, en el principio tomamos conciencia de las materias a tratar y nos organizamos para asimilar su contenido, que es la parte teórica, y después llevaremos a la práctica lo asimilado, y llegarán los exámenes de final de curso, si todo sale bien, obtendremos el aprobado y pasaremos al curso siguiente, y si no hemos aprendido todo el contenido del curso, no hay aprobado y habrá que repetir lo suspenso.
 
En la “escuela de la vida”, cada año es un curso o ciclo de formación, y al final del mismo llegan los exámenes, cuyo contenido es un resumen de lo más significativo de todas nuestras actuaciones de pensamiento, sentimiento y acción, pero entre la formación académica que recibimos como personas, y la formación Espiritual de la “escuela de la vida”, hay una gran diferencia, y es que en las escuelas de la vida física, tenemos a los profesores que nos enseñan y evalúan, y en la escuela espiritual somos los alumnos y también los que tenemos que evaluarnos, nos toca viajar en el tiempo hacia principio de año, y analizar de forma imparcial (sin favoritismos hacia sí mismos) todas las actuaciones que más nos han afectado a nosotros, y tanto o más importante, a las personas, animales y resto de componentes de la naturaleza de nuestro entorno.
 
Este trabajo nadie lo puede hacer por nosotros, nadie está capacitado para venir junto a mí, y decirme lo que estuvo bien o mal, nadie estaba dentro de mí, cuando yo hice lo que hice, y por tanto, nadie conoce los motivos que me condujeron o impulsaron a la acción, por eso nadie me puede evaluar, pero si yo estoy interesado en mejorar como persona y Ser espiritual, no me queda mas remedio que vestirme la “toga”, y nombrarme abogado y juez de mí mismo, y naturalmente que para abogar por mí, y dictar veredicto, necesito conocer lo más notorio y significativo de todo el año, para saber que es lo aprendido y superado, y también lo pendiente y prioritario para el siguiente.
 
Es posible que tú que estás leyendo te estés planteando, que a que viene tanto lío y complicación, con lo fácil que resulta tirar para adelante en la vida sin más ni más, y que duda cabe que también es una opción válida, pero si todo lo que yo pienso, siento y realizo lo doy por bueno, es que creo que soy perfecto, y si me considero perfecto, está claro que no hay nada que mejorar, nada que cambiar, y, ¿Qué ocurre cuando en mi persona no hay ningún tipo de progreso, mejoramiento y cambio?, sencillamente me quedo estancado en el tiempo, y desfasado con todo lo actual, y ello dificulta mis relaciones de todo tipo, y las posibilidades de estar actualizado, de progreso y pasármelo bien se reducen.
 
El Espíritu de la Navidad no es una entidad espiritual que nos visita para dar rienda suelta a nuestros desenfrenos, y con la excusa de que es Navidad entregarnos a todo tipo de gastos y excesos, con grandes perjuicios para nuestra salud, y también para nuestra economía.
 
Yo creo que llamamos Espíritu de Navidad, a la concurrencia de unas energías espirituales de un orden y nivel superior al nuestro, para con su cercana presencia, transmitirnos sentimientos de fraternidad y hermandad, que nos serán de una gran ayuda a la hora de analizar nuestra obra de todo un año, y también nos ayudarán a conseguir una disposición interior adecuada, para que de forma natural, nos brote el perdón y el deseo de reconciliación, sobre nosotros en principio, y tanto o más importante, sobre las personas, que por motivos varios, hallamos tenido problemas en nuestras relaciones.

Continúa en la 2ª Parte  saludos.

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