El alma no tiene nacionalidad. Es completamente libre y está más allá del tiempo y el espacio. De vez en cuando encarna para experimentar la vida física y tener diferentes experiencias.
Nuestra estancia en la Tierra, por tanto, es temporal: cuando termine y nuestro cuerpo desaparezca, nuestra alma seguirá expresándose y manifestándose en muchos otros planetas y dimensiones. 


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