domingo, 24 de septiembre de 2023

SOBRE RELACIONES TÓXICAS (Por Karim Temple)

 

Todos tenemos actitudes tóxicas en algún momento, por eso al momento de definir una relación como tóxica debemos ser muy cuidadosos, ya que es muy fácil ver los defectos en los demás y muy difícil hacer autocrítica.
Cuando hablamos de relaciones tóxicas lo primero que solemos pensar es en una mala relación de pareja, pero en realidad este tipo de relaciones se dan en cualquier ámbito social, por ejemplo, en el trabajo, con amigos o familiares. Se trata de relaciones que enganchan, y sentimos que quedamos atrapados en una red negativa de la que se nos hace muy difícil salir.
Una relación es tóxica cuando a ratos prefieres no estar con esa persona porque te hace sentir mal, porque tu energía cambia, porque te alteras hasta puntos que nunca imaginaste, te sientes manipulado cuando utiliza los sentimientos de culpa, sarcasmo o ironía para contradecirte y terminas sintiendo que no mereces ese trato, pero no eres capaz de terminarla.
En definitiva se trata de una relación donde una o ambas partes sufren, más que disfrutan, por el hecho de estar juntos. Los involucrados se ven sometidos a un gran desgaste emocional con el objetivo de convencerse a ellos mismos que pueden salvar esta unión.
En el momento en que una de las partes "se aprovecha" de la otra toda relación se vuelve tóxica.
La persona que tiene la conducta tóxica implementa dinámicas en las que se genera una desigualdad entre los dos, en la que el poder queda repartido de modo que favorezca a uno y no al otro.
Generalmente, una relación tóxica se establece entre dos tipos de personas, una persona manipuladora (perverso narcisista), y una persona susceptible a la culpabilidad, sensible y vulnerable, que sufre de dependencia afectiva y que usualmente está volcada a los demás.
Las razones por las que podemos mantener una relación tóxica pueden ser muy diversas, pero casi todas tienen una serie de puntos en común.

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