Hola gentes,
¿Que tal van esos amores? ¿Son sufridos o satisfactorios? El mundo está invadido de
historias de amores sufridos, somos muchas las personas que nos declaramos
sufridores por amor, yo he mantenido esa creencia durante mucho tiempo, después
de que me interese por la búsqueda de la verdad, leí variadas filosofías de
diversos autores, y escuche a muchas personas que hablaban sobre estos temas y
otros similares que a mí me interesaban, y en la medida que mis facultades y
mis sombras me lo permitían, fui creando mis propios conceptos de verdad sobre
el Amor, como base en la que se apoya la vida y eje central alrededor de cual giran las infinitas realidades que dan lugar a la
Vida y sus procesos con toda su magia.
Pienso que el Amor es la Fuente de Vida que da lugar a toda
creación y manifestación de todo lo que es, ha sido y será, y al día de hoy yo
no puedo atribuirle ningún estado de sufrimiento. El principal problema está en
que llamamos Amor a cualquier cosa, existen realidades y manifestaciones que
nada tienen que ver con el amor, creo y pienso que por amor no se sufre, porque el amor es luz, y
al que lo posee le permite ver y apreciar la realidad de todas las cosas y
casos, le permite conocer el porqué y para qué de todo evento circunstancia y
situación, y de cualquier realidad que se presente en su vida, el Amor es la
Esencia Base de todas las cosas, es la fórmula mágica que nos permite descifrar
cualquier incógnita que se presente en nuestras vidas.
Si yo en un vaso tengo
café, y en otro tengo leche, puedo elegir entre tomar café o leche, si los
mezclo, no tengo ni café ni leche, tengo una mezcla cuyo resultado es café con
leche, si en vez de ponerle azúcar al café le pongo vinagre o sal, la mezcla es
improcedente y no vale para tomar porque sabe a rayos, yo he confundido el azúcar
con la sal y sabe horrible, con todo esto quiero decir que una cosa son las
cosas en su estado esencial y original, y otra las mezclas, y con respecto al
Amor nos ocurre que lo mezclamos con todo aquello que pretendemos darle una
apariencia más brillante, más bonita,
más fiable, más majestuosa, porque claro está que el verdadero Amor
embellece
todo cuanto toca.
Pero a veces por desconocimiento, y otras veces por
motivos
de conveniencia, lo mezclamos con otras energías que poco o nada tienen
que ver
con el verdadero amor, y a esa mezcla le llamamos Amor del bueno, del
auténtico, lo mezclamos con la admiración, fascinación, el afecto, el
cariño, infinidad de
pensamientos y sentimientos producidos por movimientos y actividades
hormonales,
etc., lo mezclamos con cualquier cosa que nos interese llamarle “amor”, y
después cuando el resultado no se ajusta a nuestras perspectivas, y nos
produce sufrimiento no lo aceptamos, y claro, para rematar la “faena”,
con arte
y salero al estilo popular, afirmamos que sufrimos por AMORRRRRR, y nos
queda
la escena de lo más impresionante y romántica.
Por amor no se sufre, se sufre
por incomprensión, ignorancia, egoísmo y desconocimiento del verdadero amor,
vemos a una persona del sexo opuesto por la calle, y sin tan siquiera haber
conversado con ella, ya afirmamos que la amamos, ¡nos hemos enamorado! ¡qué
maravilla! Y todo en cuestión de segundos, sin necesidad de conocer nada
respecto ella.
En los casos
en que nuestra esposa o esposo nos abandona y se marcha con otra persona, es en
los que más se afirma que sufrimos por amor, ¡analicemos!: Si en verdad la amo,
desearé el mayor bien hacia ella, y su mayor bien es ella quien lo debe de
decidir haciendo uso de sus capacidades y la libertad que Dios le concedió, si
decido yo cual es su bien, y lo que tiene que hacer, he anulado su voluntad y
limitado su libertad, la he desposeído de lo más sagrado que tenemos como
personas adultas e individuales que es nuestra libertad para decidir el rumbo de
nuestras vidas, y lo que entra y sale en las mismas, es lo que nunca debemos
permitir que nos sea arrebatado, aunque el que intente arrebatarlo afirme que
es por amor.
El Amor en cualquiera de sus modalidades y niveles, solo se
manifiesta en absoluta libertad, en cuanto le pongamos condiciones para
adaptarlo a nuestros propósitos, ya no es amor, ya es una especie de gazpacho
al que llamamos amor para que la otra persona se confíe y se lo trague, y que aún por encima
nos brinde una sonrisa en agradecimiento.
Si
yo digo que sufro por amor, porque me ha abandonado
mi pareja, eso no es cierto, sufro por que dejo de recibir lo que ella
me
brindaba diariamente, sufro por mí, por amor a mí, sin que me importe lo
que
ella piense y sienta, sin que me importe lo que ella necesita en su
vida, eso
no tiene que ver nada con el amor, y sí con la ignorancia y el egoísmo,
resulta un poco duro el tener que admitirlo, pero asi lo pienso y creo.
Aquí lo
dejo, saludos.
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