No
estás solo. Te estás reconectando contigo mismo. Y para ello, necesitas
estar en ti. Reconocerte. Profundizar en tu alma… No temas estar solo.
Estás aprendiendo que puedes estar contigo mismo. Reconociendo ese
patrón tan arraigado de carencia, vacío y necesidad. Necesidad de
parejas, necesidad de atención, necesidad de amor…
Por
eso la vida te deja en soledad. Lo hará una y otra vez, hasta que
comprendas que estar solo no es negativo. Que es maravilloso estar
contigo mismo. Que operabas desde patrones de escasez, desamor y
no-confianza en ti. Imagina por un momento esa sensación de sentirte
pleno, alegre, realizado… Caminar por la vida sabiendo que te tienes a
ti, y que eso es suficiente. Imagina el amor propio, la fuerza, la luz y
el poder personal que pueden surgir de tu interior cuando reconéctes,
cuando por fin te veas capaz, cuando des cada día un paso más… Tal vez
con miedo, pero con mucha decisión. Que no te quepa duda: lo lograrás.
Y
no, reconectarte no implica deshumanizarte. No implica estar siempre
solo. De hecho, reconectarte implica conectar REALMENTE con los demás.
Sin las demandas nocivas que antes solías emplear. Te conectas desde la
libertad. Desde la completud. Desde tu humanidad. Como te comprendes,
ahora comprendes al otro. Y como te sientes libre, ahora liberas al
otro. No te aferras a él. Si hay conexión, perfecto. Si no la hay,
perfecto. Eres capaz de soltar. De entender que no tiene por qué haber
resonancia. Y, al mismo tiempo, disfrutas de esa resonancia cuando sí
aparece. Cuando el otro y tú conectáis desde el corazón… Profundiza en
ti, no es tan difícil. La vida te deja solo, pero lo hace porque quiere
que entiendas esto. Que descubras la felicidad y la paz en ti para luego
poder compartirlas con los demás. Celebra estar solo y, a partir de
ahí, el camino se abrirá…
.
No hay comentarios:
Publicar un comentario