La luz es generosa
Si alguna vez te has encontrado al aire
libre poco antes del alba, habrás observado que la hora más oscura de la
noche es la que precede a la salida del sol. Las tinieblas se vuelven
más oscuras y anónimas. Si nunca hubieras estado en el mundo ni sabido
lo que era el día, jamás podrías imaginar cómo se disipa la oscuridad,
cómo llega el misterio y el color del nuevo día. La luz es
increíblemente generosa, pero a la vez dulce. Si observas cómo llega el
alba, verás cómo la luz seduce a las
tinieblas. Los dedos de luz aparecen en el horizonte; sutil,
gradualmente, retiran el manto de oscuridad que cubre el mundo. Tienes
frente a ti el misterio del amanecer, del nuevo día. Emerson dijo: “Los
días son dioses, pero nadie lo sospecha.” Una de las tragedias de la
cultura moderna es que hemos perdido el contacto con estos umbrales
primitivos de la naturaleza. La urbanización de la vida moderna nos
apartó de esta afinidad fecunda con nuestra madre Tierra. Forjados desde
la tierra, somos almas con forma de arcilla. Debemos latir al unísono
con nuestra voz interior de arcilla, nuestro anhelo. Pero esta voz se ha
vuelto inaudible en el mundo moderno. Al carecer de conciencia de lo
que hemos perdido, el dolor de nuestro exilio espiritual es más intenso
por ser en gran medida incomprensible.
miércoles, 15 de noviembre de 2023
LA LUZ ES GENEROSA (Por Druida Zirdath)
Durante la noche, el mundo descansa. Árboles, montañas, campos y
rostros son liberados de la prisión de la forma y la visibilidad. Al
amparo de las tinieblas, cada cosa se refugia en su propia naturaleza.
La oscuridad es la matriz antigua. La noche es el tiempo de la matriz.
Nuestras almas salen a Jugar. La oscuridad todo lo absuelve; cesa la
lucha por la identidad y la impresión. Descansamos durante la noche. El
alba es un momento renovador, prometedor, lleno de posibilidades. A la
luz nueva del amanecer reaparecen bruscamente los elementos de la
naturaleza: piedras, campos, ríos y animales. Así como la oscuridad trae
descanso y liberación, el día significa despertar y renovación. Seres
mediocres y distraídos, olvidamos que tenemos el privilegio de vivir en
un universo maravilloso. Cada día, el alba revela el misterio de este
universo. No existe sorpresa mayor que el alba, que nos despierta a la
presencia vasta de la naturaleza. El color maravillosamente sutil del
universo se alza para envolverlo todo. Así lo expresa William Blake:
“Los colores son las heridas de la luz”. Los colores destacan la
perspectiva de nuestra presencia secreta en el corazón de la naturaleza.
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