Tener una mente positiva no se trata de tener pensamientos perfectos todo el tiempo.
La gente positiva también tiene pensamientos negativos, la diferencia es
que ellas vigilan para que las nubes de la negatividad no saturen sus
cabezas. 
Resulta que la mayoría de las veces no tenemos conciencia de nuestros
pensamientos y cuando menos nos damos cuenta, ya estamos inmersos en
alguna nube de negatividad.
La observación de los pensamientos te permite tomar las riendas de
estos, te permite seleccionarlos conscientemente y superar los momentos
en donde surjan pensamientos “negativos”.
No en el sentido del control, sino de tomar conciencia.
El simple hecho de observar nuestra mente, nos hace más fácil el proceso de lidiar con nuestros pensamientos.
La luz que se enciende dentro de ti aleja las sombras.
Al estar más consciente de tus pensamientos y sentimientos podrás
producir el equilibrio interno que estás buscando, incluso en los
momentos más difíciles.
El milagro que ocurre al observar tus pensamientos es que mientras
observas te vuelves más fuerte internamente porque comienzas a darte
cuenta de que no eres tu mente (La mente es solo una herramienta de
creación) (como tampoco eres tú cuerpo).
El observador se vuelve tan fuerte que puede permanecer en paz dentro de si mismo ante cualquier situación externa.
Observa tus pensamientos, sentimientos y estados de ánimo. Observarse a
sí mismo, es como una vela en una noche oscura que ilumina no solamente
lo que está alrededor, sino también a ella misma misma.
Usa esa energía de observación para transformar tu ser.
La observación afilará tu conciencia.
Entre más familiarizados estemos observando nuestra mente, más cerca
estaremos de encontrar una solución a cualquier aparente problema que
podamos enfrentar.
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