Hubo un día que algo dolió tanto, tanto! Que me preparó para resistir lo que venga.
También hubo un día en que creí que iba a morir y no lo hice, y desde entonces no le temo a las tormentas.
Sé que pasarán… que me revolcarán en el proceso, que saldré herida, pero ahora también sé que no quedaré atrapada en ellas.
No sé si está mal tener un corazón de piedra que se ablanda cada tanto pero a la ligera… yo no lo hice así, el dolor te doblega…
Si no te proteges por las dudas, las heridas queman…
Prefiero andar por la vida así, ajena… con mi armadura puesta.
Ya no pido deseos, se que no se cumplirán de todas maneras… será lo que tenga que ser sin importar cuanto lo deseas.
En unos años nadie recordará mi existencia, ni aunque vaya dejando huellas. Las tempestades se encargarán de borrar todo rastro hasta que ya nadie sepa.
No soy negativa, simplemente no puedo andar con careta.
Hay golpes que te marcan y no podes fingir que seguís despierta.
Vas por ahí por inercia… tratando de ser feliz como puedas… pero cerraste todas las puertas.
Tenes que andar con cuidado para que no duela.
El golpe puede venir de cualquier lado así que hay que andar atenta…
Aunque no pase nada, aunque la vida esté serena… no se puede aflojar porque distraída el golpe te revienta.
Es que ese día hubo algo que dolió tanto… pero tanto!, que me despojó de la confianza y la inocencia… ese día el mundo se puso gris, y desde entonces ando con paraguas para que la vida no me sorprenda.
Betina Perez
Desde el alma 
No hay comentarios:
Publicar un comentario