Las decepciones están a la vuelta de la esquina, un fracaso profesional, una mala calificación en un examen, una ruptura amorosa, la reacción de un amigo… Los motivos son varios, pero casi siempre nos dejan un malestar.
¿Cómo enfrentar las decepciones sin derrumbarnos?
1. Reflexiona. Muchas de las decepciones que sufrimos no han surgido de la nada, sino que están sustentadas en nuestras expectativas y, sobre todo, en decisiones que hemos tomado. La vida, tarde o temprano, nos pasa la cuenta y, en ese momento, debemos estar preparados para asumir nuestra responsabilidad. Por eso, es tan importante pensar en los errores que hemos cometido para no repetirlos.
2. Reacciona. La idea es que no te resistas a la decepción, acéptala, vive ese dolor y, después, pasa la página. De esta forma también desarrollarás la resiliencia.
3. Resiste. Muchas veces los problemas no vienen solos, a una decepción le sigue otra y después otra. Obviamente, esta situación puede ser descorazonadora, pero ten presente que es casi siempre, justo cuando estamos a punto de rendirnos, sucede un milagro.
Creo que la decepción es la forma en como Dios nos aparta de una situación que no nos favorece, la vida se presenta de manera perfecta en cada momento, la desilusión de hoy puede ser el trampolín que mañana te lleve a encontrarte con lo que un día soñaste.
Feliz día 
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