Tal vez la causa de todos los males.
Comedores compulsivos, agresividad latente, obsesiones dañinas, vicios y
adicciones o simplemente imposibilidad de dormir, problemas de
atención, olvidos constantes, dolores crónicos o falta de comunicación,
todo esto tiene en común su origen en la ansiedad, denominada hoy en dia
con la palabra "estrés" que significa: tensión.
Pero, ¿que nos causa ansiedad? y es la respuesta un poco simple: la
incapacidad de vivir en el ahora, de situarse en el hoy y de conciliar
entre querer, deber y poder. El desear que el tiempo pase rápido o que
de un golpe regrese el pasado, el querer hacer todo a la vez y terminar
por no hacer nada.
Todo esto llama al cuerpo al descanso, a la relajación a la aceptación,
pero ¿quien puede hacerlo si la mente sigue dando vueltas? para la
filosofía Hindú, tendremos que ir de cuerpo en cuerpo calmándolos con
coherencia ante una situación de crisis:
Respirar profundo (cuerpo físico "querer" o desear) 90 segundo
tardaremos en procesar la adrenalina generada, respirar calma los
nervios y nos permitirá dejar que las aguas tomen su nivel antes de
lanzarnos a tomar decisiones en estados alterados, que pueden generar
arrepentimientos y por ende, más estrés.
Calmar la mente (cuerpo mental, "poder") cualquier cosa que venga de
afuera, deberá ser procesado dentro, "si me han dicho que no se puede,
es momento de buscar otras alternativas", "todo cuanto pasa ahora es
resultado de circunstancias que están cambiando, nada permanece
estático", "ocuparse es mucho mejor que preocuparse", reflexionar antes
de actuar y subir un nivel nuestro pensamiento: aún tengo la vida y con
ello las opciones, todavía puedo cambiar, ¿que mensaje se esconde tras
de esta lección?.
Conciliar los sentimientos (cuerpo emocional, "deber"), ¿que me dice mi
intuición? ¿como se queda en paz en estas circunstancias, mi corazón?
¿que es lo que realmente siento, por encima de lo que pienso?, una vez
más caeremos en que fuimos educados para pensar pero acabamos haciendo
aquello que sentimos, seguir los sentimientos (que no las vísceras)
siempre nos dejará en paz, alejará las omisiones y nos librará del
arrepentimiento, decir lo que siento y ser honesto conmigo mismo es
parte de aceptar el presente, de dejar de ser presos de la angustia, de
renunciar al pasado y cambiarlo por retomar el camino, hasta donde
llegue. La gente le abre paso a quien es coherente consigo mismo, no
necesitamos empujar, ni ser presionados.
Y por último volver a la fuente (cuerpo espiritual "comprender") ¿cual
es la prisa? cuanto es mio, indudablemente me ha de llegar, si he creído
en ello, nada cuyos lazos sean firmes se pierde, ni siquiera con la
muerte, soy un alma nunca tan solo un cuerpo, en su propio proceso al
igual que aquellos que amo, los nudos aprietan, los lazos suaves unen,
los caminos son individuales, a aprender hemos venido y la graduación es
inminente, me ha sido dada una vida y soy responsable de ella, soy lo
que siento y lo que me dice mi conciencia, paremos el reloj, hagamos un
alto y alejemos el miedo, ¿quien daña a aquel que trae a la vida su
divinidad?, no nos llenemos de reclamos ajenos, escuchemos el nuestro,
restablezcamos nuestra paz.
La calma no llega sola, ni aún que se vaya a meditar a la montaña, ni
durmiendo el cuerpo, ni distrayendo la mente, ni negando los
sentimientos, mucho menos sin raíces en lo espiritual, la fe no se
vende, se trabaja, y la calma llega entendiendo, siempre ha sido el
conocimiento el que abre la conciencia, el que tiene la llave de la
liberación de todos los males humanos.
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