Un Maestro es como un padre o una madre que los educa, y así como no deben quedarse eternamente junto a su padre o su madre, su meta no debe consistir en permanecer junto a su Maestro, sino en ir hacia Dios. Por cierto, su Maestro tampoco se queda en el mismo lugar, él también se dirige hacia Dios, y necesitan seguirlo para llegar ante Dios. El punto de partida es Dios y el punto de llegada también es Dios.
Ustedes dirán: «Pero entonces, ¿mi padre y mi madre no cuentan? - Ellos han sido como contratistas, les han fabricado su cuerpo, su casa... una cabaña o un templo, eso depende. - Pero quiero que estén conmigo. - Pues bien, llévenlos en su recorrido. Pero si no quieren seguirlos, ustedes no deben quedarse junto a ellos, es decir a su nivel». Por esta razón, Jesús decía: «Dejarás a tu padre y a tu madre y me seguirás». Pero si su padre y su madre caminan con ustedes, él nunca dijo que los abandonaran: ¿cómo dejar a alguien que camina a su mismo paso?
Omraam Mikhaël Aïvanhov
No hay comentarios:
Publicar un comentario