En mi opinión, una
buena vida debería consistir en ser todo lo felices que podamos y en
facilitarnos a nosotros mismos las cosas.
Desafortunadamente, en
demasiadas ocasiones no estamos pendientes de esa noble y hermosa tarea
de hacernos felices –la descuidamos, lamentablemente- y no nos ponemos
fácil la vida sino que nos convertimos en auto-inquisidores, somos
demasiado auto-exigentes, no nos tratamos bien, y ponemos demasiada
tragedia en nuestras vidas.
Las mismas vidas en las que podríamos poner amabilidad, cuidado y
respeto –o sea, Amor Propio-, belleza y ternura, pero que acabamos
desatendiendo y menospreciando. ¡Qué desastre!
En vez de
facilitarnos las cosas y adornar nuestra vida con maravillas y delicias,
con sonrisas y amor, ponemos seriedad o tristeza, rigurosidad y caras
largas, exigencia y drama. Así que convertimos esto e vivir en un tratar
de pasar por nuestra vida del modo en que nos agreda menos, nos
conformamos con que las heridas no sean muy graves, la cara seria se va
convirtiendo en la única cara, y siempre encontramos algo por lo que
preocuparnos.
La inquietud –muchas veces indefinida y sin motivo-
se convierte en el modo de vida habitual, los remordimientos nos
persiguen, las preocupaciones nos acaparan, la tensión se instala y se
hace permanente…nos creamos un tipo de vida que no resulta muy
satisfactorio. Si lo ponemos todo en una balanza, ésta se inclina hacia
el lado de lo menos bueno.
Y lo cierto es que está en nuestras
manos la decisión de hacer de nuestra vida una montaña de problemas –que
no son problemas sino asuntos pendientes de resolver-, que se convierta
en un sinvivir, un estrés continuo, o tomar la decisión de
desdramatizar todo lo que nos ocurra y aceptarlo sin cargarlo de un
estrés innecesario que no sólo no ayuda a mejorar sino que lo exagera
aún más.
¿Así es como quiero vivir mi vida?
¿Prefiero otro modo de afrontar las cosas y la vida?
¿Y si hago ya –por fin- los cambios que deseo y me tomo las cosas de otro modo?
¿Por qué, o para qué, seguir aplazando lo que debiera ser inaplazable?
¿Y si tomo ya las riendas de mi vida y lo hago todo mucho más fácil y agradable? (“Para luego es tarde”, se dice)
Contesta a estas preguntas y añade todas las que se te ocurran. Respóndelas. Respóndete. Y hazte caso. Y haz cambios.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
sábado, 20 de julio de 2024
FACILITARNOS A NOSOTROS MISMOS LAS COSAS (Por Emma Fernandez)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario