Hola señores humanos, ¿que tal estáis? ¿sois gente feliz o estáis en ello? parece ser que la felicidad es muy inquieta y escurridiza, en tanto viene, en tanto se va y no hay forma de amarrarla junto a nosotros para siempre, yo llevo mucho tiempo intentando que se quede y me acompañe siempre, pero hasta ahora ha sido una tarea imposible, y he pensado que lo primero que he de hacer es conocerla, saber a que nos referimos cuando pronunciamos dicha palabra.
Y en este momento iniciamos un peregrinaje filosófico en la procura de orientarnos en dirección a lo que llamamos felicidad, y empezamos por decir que cada persona tiene su propia idea de lo que significa, y posiblemente que casi todas sean diferentes, porque está estrechamente relacionada con los niveles de conciencia, capacidades, aptitudes, gustos, deseos, necesidades, dependencias, etc., lo que hace que el tema sea ilimitado y abstracto.
Vamos a enfocarlo desde dos ángulos o perspectivas diferentes, la felicidad real y auténtica, y la condicionada o adulterada.
La felicidad real y auténtica son pocas las personas que pueden disfrutar de ella, porque en sí, es la consecuencia de vivir en perfecta armonía y alineados con todas las leyes y energías que rigen la naturaleza, y para que estas maravillas tengan lugar, debe de tratarse de personas muy realizadas, muy conscientes, libres de cualquier posibilidad de error, y una sabiduría que le permite el comprender cualquier circunstancia, fenómeno o cualquier otra manifestación sea cual sea su naturaleza y nivel de complejidad.
Por eso digo que son pocas las personas con posibilidades de disfrutarla puesto que en este mundo habemos una mezcla con un poco de todo, y a la hora de la siembra, no seleccionamos las semillas, y a veces sembramos amor y bienaventuranzas, y otras sembramos malquerencias, rencor, envidias, celos, etc., y después cuando llega la cosecha cada cual recoge según la siembra.
Y la felicidad condicionada es transitoria y circunstancial, dentro de una época medianamente feliz, tenemos momentos e incluso días de padecimientos, originados por circunstancias, situaciones y eventos, contradictorios a nuestras naturalezas, necesidades, gustos y preferencias.
Yo a la felicidad no la veo como una realidad en sí misma, porque incluso a una misma persona, lo que en una época o etapa le hace sentir felicidad, en otro tiempo o etapa puede que no, y dado que se producen cambios continuos tanto a nivel físico, anímico, psicológico y espiritual, van cambiando los valores y las prioridades, y también los gustos y preferencias, y esto propicia que lo que en un tiempo me gustaba y me hacía feliz, en otro tiempo puede que no.
La Vida entre otras muchas cosas es una sucesión de circunstancias y situaciones a las que hemos de hacer frente y dar solución o resolución, y hemos de tener siempre presente que somos nosotros los que tenemos que adaptarnos a esas circunstancias, eventos, situaciones y demás, y en ningún caso esperar que sea al contrario, porque una circunstancia no cuenta con capacidad de adaptación, pero nosotros sí, y nuestra felicidad depende, en parte, de triunfar sobre las circunstancias, y no permitir que sean ellas las que triunfen sobre nosotros.
Los detalles y eventualidades de cada una de las vidas, muchas de ellas son imprevisibles, otras las esperábamos de una forma, pero nos sorprendieron con algo nuevo e inesperado, y nos obligan a improvisar y arriesgarnos a la posibilidad de errar, todo ello hemos de aceptar con sumo agrado, porque la propia vida incluye en su contenido, y a modo de evaluación, lo imprevisible, y que hemos de aceptar como la oportunidad de demostrar lo bien aprendido, y nuestra capacidad de reacción ante lo imprevisto, no olvidemos en ningún momento, que la vida es una escuela de aprendizaje y capacitación, no es un periodo de vacaciones en el que hemos venido con el único propósito de pasárnoslo bien haciendo lo que nos venga en gana, quien así lo cree va mal relacionado con su propia vida y el mundo que le rodea, y la felicidad, por mas que la busque y desee no la encontrará, porque el punto de partida es erróneo.
De los pobladores de este mundo, somos los únicos seres con la capacidad de pensar y elaborar conceptos, y es a nosotros a quien corresponde adaptarnos a problemas, eventos, circunstancias, y a cualquier otra situación por imprevisible y difícil que pueda ser, para eso se nos dio la inteligencia, para que la utilizáramos resolviendo los problemas de la vida.
Pienso que si tenemos en cuenta todo lo expuesto, y lo ponemos en práctica, se amplían las posibilidades de ser un poquito mas feliz, que es el propósito de esta pequeña obra, mañana mas, saludos.
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