El eterno ahora es un continuo donde coexisten múltiples dimensiones interrelacionadas entre sí.
La aceleración de la velocidad de la energía, establece la diferencia entre un plano dimensional a otro. A menor velocidad, más densidad en las formas y viceversa.
La realidad en que cada ser se desenvuelve en las mismas, está determinada por la velocidad en que vibra. Es su frecuencia vibratoria la que lo limita aparentemente dentro de un plano de acción.
Cuando se logra manejar a voluntad el ascenso y el descenso de la velocidad de la aceleración de las frecuencias vibratorias estructurales, se pasa de una dimensión a otra en forma natural.
El estado de perfeccionamiento de la conciencia del ser le permite manejar energías, empleándolas a cabalidad para sus finos evolutivos.
A mayor perfección, mayores realizaciones en la escala de la evolución.
Son estos factores los que debemos tomar en consideración cuando se busca entender ciertas verdades o se intuyen “realidades” que aún se escapan a nuestro estado de conciencia. ¡La realidad es una!. La limitación que para el ser humano representan sus sentidos físicos no le permite descubrir lo existente en el siguiente plano de evolución, que es la cuarta dimensión.
Alcanzando solamente una minúscula fracción de la realidad, su conciencia adormecida, arropada por el manto de la materia densa ilusoria, lo lleva a negar lo que no está capacitado para captar y comprender.
Las presiones, la violencia, el dolor y el sufrimiento van obligándolo a alertarse para liberarse de su abrazo.
Los breves instantes en que conoce el éxtasis, al experimentarlo, lo impulsan a preservarlo.
Las profundas satisfacciones internas que derivan del éxtasis dentro de sí mismo, lo llevan a comprender que existe la felicidad y que lo que procede, por pura lógica, es alcanzarla y conservarla.
El desequilibrio interno que produce la infelicidad, fuerza al ser humano a buscar trascender el dolor, la incertidumbre y la angustia. Esto lo lleva a superarse y a evolucionar.
El equilibrio interno trae felicidad, por lo tanto, cuando la logra, busca preservarla. Por ello se ve obligado a vivir en un estado de alerta continuo para evitar el dolor y el sufrimiento que producen las crisis causadas por lo inadecuado de su respuesta a la información que recibe en el momento de ocurrirle.
No siendo capaz de cambiar el mundo, se ve forzado a transformarse a sí mismo. Al hacerlo, su conciencia se amplía y profundiza, activándose zonas cerebrales dormidas. Es así que empieza a percibir lo que anteriormente se le escapaba a su Consciencia.
Al despojarse de sus inhibiciones, se atreve a vivir a plenitud y disfrutar de la vida al comprenderla.
Los temores se van quedando atrás al Saber. Conciencia significa: Con Saber.
La estrechez y la poca profundidad del alertamiento consciente del ser humano representan escollos a salvar. Lo que la gente le llama “estado de conciencia normal”, es una barrera inhibitoria a eliminar cuando verdaderamente se anhela SABER.
Cuando ese estado “normal” represivo se alerta sin distorsiones, comienza a comprender lo que ocurre en su entorno. Siendo el planeta Tierra un magneto, al igual que todos los cuerpos celestes, sus fuerzas magnéticas se ven afectadas por influencias e informaciones procedentes del universo. Las mismas afecta a todos sus habitantes, por lo tanto por ser cada uno de ellos especial, responden de acuerdo a su propio patrón energético.
-Extracto del libro “Memorias de un Extraterrestre” de Sally Barbosa.
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