Hola gente, hoy voy a opinar sobre un tema muy importante que todos deberíamos conocer, valorar y tener presente para poder estar bien relacionados con cada una de las etapas de nuestra vida, pero naturalmente lo primero es conocerlo y actuar en consecuencia, si no se conoce, o no nos interesa, poco o nada se puede hacer en esa dirección.
Se trata de la persona y el personaje, la persona entendemos que somos nosotros desde que llegamos a este mundo, hasta que nos vallamos, en todo este trayecto somos persona.
Y el personaje se refiere a las múltiples facetas, profesiones, cargos, y otras ocupaciones que hemos de protagonizar a lo largo del trayecto entre el nacimiento y la muerte, me explico:
El primer personaje es el de infantil, donde somos lactantes y totalmente dependientes, pero en la medida que vamos entrando en la niñez van cambiando los parámetros y vamos dejando de ser infantiles para poder ser niños, y empezamos a asistir a guarderías y colegios.
No es lo mismo el personaje de infantil que el de niño, pero a lo largo de toda nuestra vida los personajes van cambiando, unos van quedando atrás para dejar espacio al entrante y así a lo largo de toda la existencia, esta mecánica no acaba nunca, porque hasta en el momento de la muerte se están efectuando cambios, y por tanto vamos cambiando de personaje.
Cuando ya de mayores nos apegamos demasiado a un personaje, supone un gran obstáculo para el cambio de etapa o modo de vida, y eso supone una gran confusión y lucha con uno mismo, ejemplo.
Uno de los jefes de la empresa para la que yo trabajaba, se enamoró del personaje que representaba, era jefe de zona y tenía muchas responsabilidades y también un gran poder de mando y toma de decisiones, era muy valorado y alabado por sus superiores y también muchos otros de menor mando trataban de congraciarse y quedar bien para obtener algún tipo de favor o privilegio, y el se sentía muy importante por el puesto que ocupaba en la empresa, pero se olvidó de su persona y empezó a estar mal relacionado con el mismo y con su familia, porque para él lo verdaderamente importante era su rango y el poder y mando que ostentaba en la empresa.
Llegó el momento de jubilarse y fue tratado igual que los demás, se tuvo que ir para casa y olvidarse de su personaje de gran jefe, pero el a nivel `psicológico y afectivo nunca acepto el tener que abandonar el personaje, y en casa intentaba dar órdenes y que se hiciese lo que el ordenaba porque seguía sintiéndose jefe y tenia que ejercer como tal, y lo único que conseguía era que lo mandaran a paseo, y terminó a mal con la familia y con una depresión de alto grado y una medicación de antidepresivos bastante fuerte.
En este caso el personaje se apoderó de la persona, o la persona se dejó absorber por el personaje.
Conocí otros casos en los que el personaje llegó a su final, la persona lo aceptó y siguió con su vida felizmente dedicándose a otras labores u ocupaciones.
Yo he cambiado de personaje muchas veces, y nunca me ha supuesto ningún sentimiento de pérdida o vacío, recuerdo con cariño y agradecimiento a cada uno de mis personajes, pero ellos corresponden al pasado y yo debo vivir y estar presente en el momento, en el aquí, y ahora, sin nostalgias ni sentimentalismos, creo que es una muy buena forma de cuidar mi salud y libertad.
Recuerda, la persona es para toda la existencia, los personajes son transitorios y circunstanciales y unos reemplazan a otros, no nos fascinemos con ningún personaje por brillante que nos resulte, todos tienen fecha de caducidad.
Un saludo.
viernes, 28 de marzo de 2025
LA PERSONA Y EL PERSONAJE (Por José Miranda)
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