La vida es irónica. A veces, quien más necesita amor es quien menos sabe darlo. Quien más espera ser salvado es quien más daño ha causado. Y lo más triste… es que muchas veces somos nosotros quienes terminamos regando a quien nos marchita, a quién nos causo tanto daño
¿Cuántas veces has dado todo por alguien que solo te desgasta? ¿Cuántas veces te has quedado cuando lo lógico era irte? Creemos que el amor lo puede todo, que si damos lo suficiente, la otra persona cambiará. Pero la verdad es que hay personas que no quieren florecer.
Ella intentaba todos los dias salvar esa relación, esa amistad; regando sus ramas y alma vacia. Pero… ¿quién la regaba a ella, quiénla salvaba a ella?
Aquí está la gran lección: No puedes salvar a quien no quiere ser salvado. No puedes llenar el alma de alguien que disfruta estar vacío.
El amor no se trata de mendigar, ni de sacrificarse hasta quedar sin nada. Se trata de reciprocidad, de crecer juntos. Si alguien te ama, te nutre. Si alguien te valora, te cuida. Pero si alguien solo recibe y nunca da, te está matando de sed.
Así que antes de seguir regando a quien te marchita, hazte una pregunta: ¿Quién riega tu alma?
No hay comentarios:
Publicar un comentario