En mi opinión, el título es mucho más que un juego de palabras y que una incongruencia: Es una realidad.
Debo recordar que seguiré diciendo en este artículo “perdonar”, pero mi
opinión es que no hay que perdonar, no hay nada que perdonar porque no
es necesario perdonar: sólo hay que comprender ya que cuando se
comprende se hace innecesario perdonar. Cuando se comprende al causante
del motivo que aparenta requerir un perdón,sea quien sea, que puede ser
uno mismo, y se comprenden su situación, sus adversidades y sus
circunstancias, desaparece la necesidad de “perdonar”.
Así que donde escribo “perdonar” hay que leer “comprender”.
“Aprender a perdonarnos es aprender a vivir, ya que la vida sin perdón
es el fracaso del Ser Humano”. Esta frase es arrolladora. Encierra en
sus palabras una verdad irrefutable, contundente, de las que no admiten
discusión y que no pueden ser superadas por ninguna otra explicación.
Si el Ser Humano no es capaz de perdonar o perdonarse –comprender o
comprenderse- eso quiere decir que no ha aprendido nada en la vida o
nada de la vida.
Partimos de la imperfección de todo Ser Humano y
eso ya es una razón más que suficiente para que se produzcan “errores”,
injusticias, caídas y recaídas, desaciertos, incorrecciones, y
cualquier otro tipo de acto que no sea adecuado o placentero.
Nos equivocamos.
Tratamos de corregirnos poniéndonos en un Camino de Autodescubrimiento y
Mejoramiento, pero esto no siempre se consigue y no se consigue en
todos los aspectos de la personalidad y de la vida.
Vamos
mejorando, pero poco a poco. Y, además, arrastramos el pesado lastre de
nuestro pasado y nuestra deseducación en asuntos de la vida.
El 90% de la cosas las hacemos más con buena voluntad que con conocimiento.
Y los resultados no están siempre a la altura de lo esperado… pero nos exigimos como si fuésemos perfectos o sabios.
“Fracasar” no es equivocarse, sino no aceptar la equivocación y no ser
capaz de comprender o comprendernos. Ese es el auténtico fracaso: el de
no perdonarnos por aquellas cosas que podríamos haber hecho mejor.
Son el “error” o el “fracaso” los que nos permiten tener un aprendizaje
que de otro modo no hubiésemos tenido. Son oportunidades, aún cuando no
seamos capaces de verlas de ese modo porque nos quedamos en la visión
exterior que nos aporta el enfado.
El “error” o el “fracaso”
destacan porque les damos más preponderancia que al esfuerzo que hemos
hecho o a la voluntad que hemos puesto. Si valorásemos bien –en su justa
medida- lo que hemos puesto de nuestra parte en cualquier acto se
minimizaría lo desagradable.
Conviene ser comprensivos y
generosos con nuestras actuaciones, y no ser excesivamente rigurosos en
la exigencia ni inquisidor en la pretensión de la perfección. Repito: no
somos perfectos y no nos debemos exigir como si lo fuésemos.
Perdonarse/Comprenderse es necesario. Imprescindible. Ahí está la enseñanza y el aprendizaje.
Y no se trata de aceptarlo todo, de darse libertad para equivocarse una
y otra vez sin hacer nada por aprender y corregir; se trata de
comprender cuando se hace mal, pero con la voluntad constante e
inagotable de hacerlo cada día un poquito mejor.
Somos Humanos.
Y sólo nos tenemos a nosotros mismos para este viaje que es la vida,
así que es mejor que nos llevemos bien con nosotros, que nos cuidemos, y
que estemos atentos a poder aprender cada día un poco más en este duro
Camino a la Perfección.
Te dejo con tus reflexiones…
viernes, 23 de mayo de 2025
ES IMPERDONABLE NO PERDONARSE (Por Emma Fernandez)
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