Una vez que aprendes el arte de observar y no absorber, aprendes a no apegarte a nada, sino a apreciarlo.
Aprecia a la persona, la cosa, su acción, pero no te quedes con los sentimientos que te produce… Es decir, sé consciente de tu entorno y las emociones ajenas, sin que eso te afecte o te desgaste emocionalmente…
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