Nada agradable resulta encontrarse en la vida con seres que cotidianamente hacen de la manipulación una forma de vida, que les permite obtener ciertos provechos o beneficios.
Por lo general el manipulador obtiene de los demás aquello que desea, más aún cuando se posa en calidad de víctima, así encuentra la habilidad de generar en los demás un estado de culpa que los vuelve complacientes.
El éxito del manipulador germina más en las personas que carecen de amor propio, autoestima y de empoderamiento, así como en aquellas personas en las que hay cierta ignorancia y falta de sensibilidad que les impide ver la realidad del manipulador, es decir, la forma de ser y de actuar con la que se conduce ese tipo de seres. Por lo tanto, si elevamos la conciencia, el amor propio y la autoestima, nos irá mejor frente a estas personas. GML
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