Hola queridas gentes, en días pasados viví una experiencia que en un principio me era bastante molesta, y a causa de tal realidad me vi en la necesidad de analizar la cuestión, y después agradecí todo lo acontecido porque encerraba una enseñanza muy beneficiosa que aunque en el fondo lo sabía, no obraba en consecuencia, y ahora paso a narrar el acontecimiento.
Estando en compañía de una persona conocida, por efectos de sus continuas divergencias y contrariedades, llegué a sentirme molesto y casi fastidiado, porque lo único que yo estaba haciendo era ofrecerle lo mejor de lo que disponía y de forma generosa y espontánea, y resulta que en vez de agradecer lo que se le ofrecía, lo que estaba haciendo era ponerle faltas a todo y protestar porque la realidad no coincidía con sus gustos y preferencias.
Conseguí disimular mis reacciones internas, y después cuando la persona no estaba presente me fui a mi rincón de análisis y recogimiento y estuve intentando comprender el porqué y para qué de lo acontecido, hube de serenar mis emociones, yo soy consciente de que todo acontecer encierra una enseñanza, y el profesor espiritual que organiza y propicia la enseñanza en forma de evento, suele estar atento para presenciar si la enseñanza es asimilada y comprendida o no, por ese motivo siempre que la cosa no la tengo del todo clara, solicito ayuda espiritual para contar con todas las ayudas y garantías de los resultados.
Después del proceso de reflexión, todo pasó a ser diferente, comprendí que aquella persona me había regalado su verdad, se había manifestado tal como en realidad era, y la sinceridad y transparencia es uno de lo mejores regalos que nos pueden hacer.
Hay personas que ante un acontecimiento cualquiera procuran reaccionar de la forma que más les conviene, o que mejor va para quedar a bien, y uno cree en lo que ha presenciado y después resulta que todo es diferente, es una reacción manipulada y adaptada para que el resultado sea favorable a las pretensiones del que escucha, pero como esta forma de reaccionar está muy generalizada y avalada por las formas de conducta, se considera normal y hasta se agradece el que reaccionen a favor de las ideas o proyectos expuestos, no genera reacciones adversas, en cambio la persona que es fiel a sí misma y a los demás, diciendo lo que piensa y siente, es incomprendida y mal interpretada y como consecuencia nos pronunciamos en contra de ella calificándola de poco comprensiva e incompetente porque sus respuestas no concuerdan con nuestras perspectivas.
El mundo necesita de personas veraces, que digan lo que piensan y sienten, que no sean mentirosas de conveniencia, es maravilloso el saber siempre que la persona que tienes delante es sincera, y sobre todo saber que puedes confiar en ella porque te va a decir siempre la verdad, tanto si te gusta como si no.
Hoy voy a romper una lanza por las personas que a riesgo de quedar mal y con posibles perjuicios, dicen siempre lo que piensan y sienten aunque nos fastidie.
Yo he sido durante mucho tiempo un diplomático empedernido, cuidando el no contrariar a nadie, y en el intento de conseguirlo he tenido que ocultar alguna verdad, que inventarme historias irreales, de lo cual me arrepiento porque en muchos de los casos ya pagué las consecuencias, y en otros que la Ley me ha convalidado, me consta de que fui falso, y eso es aún peor que cuando pagas y quedas en paz.
Y desde este humilde escrito sugiero que nunca y en ningún caso neguemos nuestra verdad, porque cuando lo hacemos negamos a nuestro Dios interno que en sí es nuestra auténtica Verdad, y por el momento lo dejo hasta que llegue la próxima idea a exponer, saludos.
sábado, 23 de agosto de 2025
ENSEÑANZAS DEL DIARIO VIVIR (Por José Miranda)
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