No cedas tu poder ni regales tu energía.
Cuando estás pensando constantemente en una situación que te perturba, ya sea en forma de persona, de discusión, de momento del día que no te gusta, o simplemente pensando en todo y nada a la vez (nada relevante)...
Estás derrochando grandes cantidades de energía.
Y no lo estoy diciendo en sentido figurado. Las cantidades de energía que se llevan esos pensamientos inútiles, a los que encima los cargas de emoción te van destruyendo por dentro.
Al principio puede que no te des cuenta pues tienes energía, sin embargo a lo largo del día y luego de años de estar rumeando las mismas formas de pensar y sentir acerca de los mismos temas (personas, situaciones, momentos desagradables, expectativas de un futuro que nunca llega o recuerdos de un pasado que nunca se va) te debilitarás y te enfermarás.
Y no es una debilidad que se pasa con una buena noche de sueño y buena comida.
Es energía que no se recupera con algo dulce, con café o con multivitaminas.
Estoy hablando de tu vitalidad, de la energía que te da vida y de la misma que te da las ganas de vivir.
Esa energía es sumamente preciosa y valiosa, no la desperdicies con estados de ánimo que no te llevan a buen puerto.
Esa energía es la que te da tu poder. Y si pierdes tu poder tus días de prosperidad y buena salud estarán contados.
Bendiciones infinitas
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