Toda herida siempre causa sufrimiento y dolor a la persona que la padece, pero muchas veces no encontramos las causas de esa tristeza y de ese dolor.
Si se desea conocer el origen de las heridas, será necesario revisar el lenguaje de los enojos, la irá, el orgullo y las falsas expectativas que se generan respecto de otra persona.
Cuando nos permitimos llegar a esos estados, en un sin sentido, porque se generan heridas en el cuerpo, en el alma y en la mente, sin ser conscientes de ello, pues al permitir que el enojo, la irá y el orgullo nos invada, es como consumir veneno esperando que al otro le haga daño, lo cual no sucede.
Por esa razón es preciso que observemos, lo que pensamos y sentimos, que aceptemos la realidad y que soltemos todo aquello que nos genere sufrimiento o dolor, así podremos sanar. GML.
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