Un día entenderás que los años se van rápido…
y que mientras tú decías “mañana empiezo”, otros ya estaban cumpliendo sus metas. 
Nadie triunfa esperando que alguien más lo saque adelante.
Cada hora que desperdicias es una oportunidad que no vuelve jamás.
Llega un momento en que ya no necesitan darte dinero… necesitan ver que aprendiste. 
Si no te esfuerzas, el mundo te pasa por encima sin mirar atrás.
Porque mientras tú piensas, otros hacen.
Dios te dio manos, cabeza y oportunidades… solo falta que despiertes y empieces a usarlas.
El trabajo constante es el primer paso hacia la libertad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario