Cuando
un ancestro deja cosas inconclusas en su vida, estas cosas quedan en el
campo familiar, y buscará quién o quienes deben terminar el trabajo, la
limpieza y el orden que debe existir.
Cuando
un antepasado dejó algo inconcluso, como una ira sin asumir, deseo de
venganza no cumplido, una culpa o un crimen sin asumir, deudas,
secretos, mentiras, dolor no reconocido, deseos reprimidos, se abre un
campo de “compensación arcaica”: el inconsciente familiar designa a un descendiente para concluir lo que se quedó sin cerrar.
Ese
descendiente, desde su concepción, está entonces atrapado en ese campo
de compensación arcaica y no puede hacer otra cosa que repetir ese
pasado, hasta que se dé cuenta.
Y
cuando se da cuenta es cuando se separa del pasado y asume su presente,
sus emociones y sus actos, sin echar la culpa a otros, saliendo del
campo de la compensación arcaica y entrando en el campo de la autonomía.
Todo
este proceso es totalmente inconsciente. Y la vida nos va a mandar
situaciones en espejo de lo que vivió el antepasado para que nosotros
vivamos estas situaciones desde el presente y el adulto.
"El
corazón de aquel que ha comprendido que lo presente está en resonancia
con lo pasado, tanto en lo bueno como en lo malo, late en sintonía con
el mundo".
-Bert Hellinger-
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