Cuando
repetimos formas de hacer, sentir y pensar, da lugar a hábitos que se
guardan y graban en el subconsciente, que después aparecen ante
determinadas situaciones como reacciones conscientes/inconscientes a
sucesos.
Esas
respuestas crean pautas de conductas que recrean vivencias pasadas no
resueltas, que hay que trascender para pasar a una Nueva etapa de la
vida.
Las
respuestas a nuestro entorno crean realidad y resultados... que cuando
no están alineados con nuestros deseos y objetivos involucra falta de
reconocimiento, amor y valor hacia nosotros mismos.
El
hombre a vivido al margen de su poder, ha dividido su magia en
diferentes aspectos de su vida y de su ser..., separando así, su
realidad mental, de la emociónal y de la física (material), creando un
holograma distorsionado de la vida, realidad y de sus resultados; a
convertido la vida en una carrera de obstáculos internos..., en lugar de
en un camino amoroso interno a recorrer y trascender.
Aprender
a transitar el camino interno, es reconocer en cada momento donde
estoy, que quiero, hacia donde me dirijo y sobre todo Quien Soy
luz/sombra, o ambos a cada momento...; recorrer el camino interior es
descubrir desde cada instante, en que lugar me encuentro cuando pienso,
desde donde lo hago:
- Desde certeza/duda/ignorancia
- Desde donde siento amor/miedo/límite),
- Desde donde género realidad (presente/pasado/futuro).
Encontrar
el equilibrio en todas las facetas de mi ser, es encontrar paz, amor,
certeza y confianza dentro de mi..., entonces, el entorno nos
gratifica abundante y generosamente en el exterior por nuestra
coherencia interna..., que brilla aún en la sombra (MJ11).
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