La ansiedad no es tu enemigo… es tu sistema nervioso diciendo: “basta de ignorarme”.
La ansiedad no llega para sabotearte, llega para avisarte que tu cuerpo lleva tiempo sosteniendo más de lo que puede.
Es un mensaje, no una amenaza.
Una llamada de atención, no un castigo.
Cuando la escuchas, cuando te detienes y vuelves a habitar tu cuerpo, algo cambia:
la tensión baja, la respiración se suaviza y tu energía deja de pelear contra ti.
La verdadera sanación empieza cuando dejas de ver a la ansiedad como un monstruo…
y la reconoces como una parte de ti que solo quiere ser atendida.
Regresa a tu cuerpo.
Ahí está la respuesta.
Marifer Sagarra - Somatic Experience
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