¿Hay verdaderamente un cielo y un infierno?
En un reino lejano de Oriente se encontraban dos amigos que tenían la
curiosidad y el deseo de saber sobre el Bien y el Mal. Un día se
acercaron a la cabaña del sabio Lang para hacerle algunas preguntas. Una
vez dentro le preguntaron:
-Anciano díganos: ¿qué diferencia hay entre el cielo y el infierno?...
El sabio contestó:
-Veo el infierno como una montaña de arroz recién cocinado, todavía sale
humo. Alrededor hay muchos hombres y mujeres con mucha hambre. Los
palos que utilizan para comer son más largos que sus brazos. Por eso
cuando cogen el arroz no pueden hacerlo llegar a sus bocas. La ansiedad y
la frustración cada vez son mayores, pero nadie hace nada para
remediarlo.
Los amigos escuchaban al sabio atentamente. Este prosiguió:
-Al mismo tiempo, veo otra montaña de arroz recién cocinado. Allí
también, todavía, sale humo. Alrededor hay muchas personas alegres que
sonríen con satisfacción. Sus palos son también más largos que sus
brazos. Aún así, logran comer.
Los amigos, sorprendidos, preguntaron:
- ¿Aún así pueden comer? ¿Y cómo lo hacen? ¿Hay magia en el paraíso?
El sabio respondió:
- No, no hay magia. Solo han decidido darse de comer los unos a los otros.
La diferencia entre lo bueno y lo malo no son las circunstancias, sino
lo que nosotros hacemos de ellas. Y claro, el amor que estamos
dispuestos a dar -y recibir- hace también la diferencia.
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