Una persona despierta realmente no intenta cambiar nada.
Se vuelve tranquila. Tiene paz. Trabaja en sí misma. Observa sus pensamientos, observa
sus acciones y se observa a sí misma cuando se enoja, se observa
cuando se deprime, se observa cuando siente celos y envidia, y todo lo
demás.
Poco a poco llega a reconocer, 'Esto no soy yo. Esto es una
ilusión, esto es una mentira.' Esta persona no reacciona ante su
condición.
En la medida en que no reacciona ante su condición, en
esa misma medida se vuelve libre. Ya no le importa lo que los demás
hagan.
No se compara con nadie.
No compite con nadie.
Simplemente se observa a sí misma. Observa la confusión mental.
Nunca va por ahí gritando: 'Soy la realidad absoluta. Soy Dios. Soy
Consciencia.' Más bien reconoce de dónde viene y deja a los demás en
paz.
Este tipo de ser se desarrolla a un ritmo acelerado. No
importa en qué clase de aprieto se encuentre este tipo de ser. No
importa, porque este ser ya está libre. Cuando la mente descansa en el
corazón, esto significa que cuando la mente no va allá afuera para
identificarse con el mundo, cuando la mente descansa en el corazón hay
paz, hay armonía, hay puro ser.
Cuando permites que tu mente salga
de tu Ser, ésta empieza a comparar, empieza a juzgar, empieza a
sentirse ofendida y ahí, no hay paz. No hay descanso.
(Copiado de Simon Stern)
jueves, 5 de mayo de 2022
UNA PERSONA DESPIERTA (Por Presencia Interior)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario