sábado, 21 de enero de 2023

LA MISIÓN 2ª Parte (Por José Miranda)

 

Viene de la 1ª parte.      Es importantísimo el estar interesados e ilusionados en todas y cada una de las múltiples misiones que en su conjunto conforman a mayor escala la gran misión, objeto y 1ª causa de nuestra existencia, a todas hemos de valorar y amar porque son como los ladrillos que uno a uno van dando forma y realidad al gran edificio de nuestra vida.
 
Teniendo en cuenta todo lo hasta ahora dicho, no tiene sentido alguno el aburrimiento, el desanimo, el no tengo nada que hacer, el no puedo ser feliz porque me falta esto o lo otro, porque en cada momento de nuestra vida estamos realizando una misión aunque sea a pequeña escala, el resultado de la misma es un fragmento de nuestro patrimonio personal y espiritual a todos los niveles.
 
Cuando asimilamos, comprendemos y aceptamos todo lo hasta ahora expuesto, no tiene sentido ni lugar las comparaciones entre personas, ni las envidias, complejos, ni el qué dirán, etc., cada uno de nosotros estamos cumpliendo con nuestra misión, las misiones son todas diferentes, las capacidades y recursos también, y las condiciones a favor o en contra también, esta realidad nos deja una visión clara de lo absurdo e inadecuado que resulta el estar mirando y observando lo que hace o tiene el vecino o el amigo para comparar o saber lo que nosotros tenemos que hacer o adquirir. 
 
La atención que estamos dirigiendo hacia nuestro prójimo para ver lo que tiene o hace y después comparar lo incomparable, la tenemos que dirigir a nuestro actuar diario de sentimiento, pensamiento y obra con el propósito de conseguir el mayor acierto y efectividad en todas nuestras pequeñas y grandes misiones, que son nuestras actuaciones de pensamiento, sentimiento y acción, y que en su conjunto conforman lo que es toda nuestra vida, (la gran misión).
 
Aunque hay por ahí una teoría que dice que el hombre desciende del mono, yo no lo veo muy acertado porque lo del mono es “copiar”, “imitar”, y al hombre se le otorgaron las facultades de pensar, inventar, crear, razonar y elaborar tesis y conceptos propios, y lo de copiar e imitar es mejor y mas propio dejarlo para que el mono tenga algo para entretenerse, hay un par de cosas propias de monos que a mi me gusta hacer, que es comer plátanos y trepar por los árboles.
 
Todo cuanto llevo expuesto referente al tema hasta el momento, son ideas que me han surgido con el propósito de motivar la valoración que se le debe de dar a cada instante de nuestra vida, sea lo que sea aquello que estemos haciendo, todo puede ser útil, porque lo que no sirve para nada, o obra en contra de nuestros intereses, vale para averiguar lo que no debemos ni nos interesa volver a hacer, y forma parte del proceso o formas de aprender a vivir la vida.
 
Siempre que en algún lugar escuché o observé algo referente a lo que puede significar una misión, se trataba de las clásicas leyendas o películas donde el “elegido” venía a este o otro lugar con la misión de salvar el mundo, o el pueblo, o evitar aquella catástrofe, etc.
 
Cada uno de nosotros somos el “elegido”, y el mundo que hemos de salvar es el nuestro propio, el interior y el exterior. ¿Qué, o de qué lo hemos de salvar?, de todas las condiciones e influencias tanto externas como internas que puedan ser un obstáculo o motivo de desviación, de que nuestro actuar de pensamiento, sentimiento y obra esté en los senderos que conducen al bien propio y común y obre en beneficio de todo y de todos. ¿Que como hemos de hacer? Aprender y practicar, la teórica y la práctica son las dos columnas sobre las que se edifica el templo de la sabiduría y la capacitación.
 
Cuando llegamos a un cruce de caminos, si tenemos conocimiento y estamos debidamente orientados, cogeremos el camino correcto, si es al contrario puede que no, el  conocimiento también evita que  vallamos por doquier vertiendo sobre los demás lo que no nos gustaría que vertieran sobre nosotros, porque sabemos que el mundo exterior es como un frontón, y todo lo que sobre él arrojemos nos vendrá de rebote antes o después, y puede que con la cosecha por añadido.
 
Si tenemos que realizar alguna tarea, pueden suceder dos cosas, que estemos capacitados y todo sea sencillo y se resuelva eficientemente, o que no estemos capacitados y la cosa se complique y no se resuelva.
 
La misión de cada persona es algo íntimo, personal, y es a la propia persona a la que corresponde averiguar de qué se trata, en qué consiste, en qué dirección debe guiar su caminar, y cualquier decisión que tome al respecto, debe ser meditada, comprendida y aceptada sin influencias ni indicaciones de nadie. 
 
Cada cual tenemos nuestra misión particular que puede ser parecida pero nunca igual a la misión de otra persona, porque la nuestra está adaptada a nuestras posibilidades y necesidades de progreso y capacitación, y cualquier otra persona con capacidades diferentes, aunque ponga en ello su buena voluntad puede indicarnos una dirección que para ella es válida pero para nosotros no, por eso yo siempre recomiendo el escuchar a los demás, pero las decisiones importantes de nuestra vida, es cosa exclusivamente nuestra, y de esta forma si erramos nunca tenemos que señalar a nadie como culpable de nuestros errores, el que se equivoca paga y aprende, y si es un acierto se adjudica el mérito y lo disfruta.
Continúa en la 3ª Parte  saludos.
 

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