martes, 31 de enero de 2023

NUESTRAS APORTACIONES AL MUNDO 2ª Parte (Por José Miranda)

 

 Viene de la 1ª parte.   Hola de nuevo gentes, en la 1ª parte exponíamos que toda acción de pensamiento, sentimiento, deseo u obra, constituía nuestra aportación al mundo y también a nosotros mismos.
 
Nuestras aportaciones pueden ser directas o indirectas. Son directas todas aquellas en las que el punto de partida de la acción somos nosotros y nuestros actos de pensamiento, sentimiento y obra.
 
Y son indirectas las producidas por otras personas a las que nosotros hemos inducido a la acción, por ejemplo: Si yo aconsejo a alguien a que actúe de una determinada forma o manera, si de esa actuación se deriva un beneficio, la aportación al mundo es realizada por otra persona, pero yo he participado en las ideas y confección del proyecto, con lo cual la aportación es compartida entre el ejecutor y el emisor del que partió la idea, y los beneficios también, y si el resultado es perjudicial para el mundo y sus criaturas, la factura correspondiente según el agravio ocasionado, es compartida en la proporción según responsabilidades.
 
En los casos en que una persona es engañada por otra, y actúa en perjuicio de algo o de alguien, bajo la creencia de que está actuando correctamente, el actuar de forma inocente o inconsciente no le exime de sus responsabilidades, y aunque cuente con un atenuante por su inocencia y falta de conocimientos, queda a su cargo la parte correspondiente que la Ley de Causa y Efecto le asigna para que le sirva de lección y aprenda lo necesario para que no vuelva a dejarse engañar en lo sucesivo.
 
La persona que con pleno conocimiento de causa, induce a otras a cometer actos que obran en perjuicio de ellas y los demás en aras de un beneficio propio, o simplemente por maldad,  directamente proporcional al daño derivado de los actos, y con el correspondiente agravante, (que en algunos casos suele ser muy contundente) les toca hacer frente a grandes facturas que contienen la parte del agravio que le corresponde, mas la sanción por sus actos de maldad cuya cuantía ira en relación al perjuicio o daño ocasionado.
 
Cada momento, cada instante de nuestra querida vida, es una siembra, es una aportación a nuestro mundo, es una semilla que acabamos de enterrar, y en su momento germinará y nos ofrecerá su cosecha, y que la las Leyes del Amor y la Verdad, que jamás niegan a nadie lo que suyo es, nos lo ofrecerán en forma de patrimonio.
 
Todas estas realidades y muchas otras ya las comunicó Jesús de Nazarét de forma resumida cuando estuvo entre nosotros, Él dijo: no des a otros lo que no quieras para ti, en la cama que hicieres, en ella descansarás, ama a Dios sobre todas las cosas, y a tu prójimo como a ti mismo, bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios, y muchos otros dichos que ahora no recuerdo, pero que en su esencia y en forma de parábolas se referían a lo mismo, a la práctica del Amor Fraterno sentido en el corazón, y realizado mediante el bien hacia los demás, de forma desinteresada y sin discriminación.
 
Hay ocasiones en las que nos sentimos inútiles, que nadie nos necesita, que nada de lo que hacemos es suficientemente importante, no le encontramos un sentido útil a nuestra vida, sin duda que estamos pasando por lo que le solemos llamar un “bache” estamos bajo los efecto de una de nuestras sombras, y ello nos impide ver la luz del sol, pues bien, recordamos que nuestra aportación a nuestro mundo es única y muy importante, aunque solo sea por el hecho de existir, ya estamos siendo útiles a nuestro mundo y resto del Universo, porque nuestras “ondas pensamiento, sentimiento, telepáticas, y en alguna otra forma” se extienden a lo largo y ancho de toda La Creación y de forma instantánea, estamos conectados con todas las dimensiones de la Naturaleza, y también con todo el Universo, somos mucho mas importantes de lo que imaginamos, pero nunca y en ningún caso, mas importantes que los demás. Y hasta aquí llega mi aportación de hoy en este sentido, saludos. 

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