La solución de tu vida no es encontrar al fin a tu “llama gemela”. Una búsqueda desesperada de esa alma maravillosa y única no te va a llevar a la realización. Métetelo en la cabeza. Estás programado para buscar el amor “ideal” fuera de ti mismo porque no lo recibiste de una forma sana en tu infancia. Ni te amaron, ni aprendiste a amarte. Y por ello tu búsqueda se centra en encontrar a la persona “perfecta” fuera de ti mismo. Alguien que te ame de manera sobrenatural y que “sane” tus heridas. Que llene tu vacío. Y que sea “para siempre”.
En esta búsqueda enfermiza y obsesiva (porque eso es lo que es, deja ya de engañarte), tú te dejas en segundo plano. Asumes el rol de víctima, de persona llorosa, melancólica y desconsolada porque no encuentra al “gran amor”. Y así transcurre tu vida: proyectando “llamas gemelas” en todas las personas con las que te encuentras. Creyendo que tal o cual persona tiene que reconocerte al fin. Ese siempre será el comienzo de una relación tóxica y de un drama emocional sin límites. De hecho, la mayoría de las personas obsesionadas con las llamas gemelas tienen un largo historial de relaciones conflictivas a sus espaldas (o de ausencia de relaciones de auténtica conexión). Y si no toman conciencia de sus patrones adictivos y de su idealización tóxica del amor, terminarán echando a perder su vida tras la búsqueda de un ideal que solo está en su cabeza.
En muchas ocasiones me refiero a los reencuentros de almas. Soy el primero que difunde esta idea. Pero muchas personas se llevan esto “a su terreno” y lo revisten de una fantasía e idealismo desproporcionados. Y por ahí se desenfocan. Porque el objetivo no puede ser reencontrarse con alguien, sino encontrarse a uno mismo. Mientras no entiendas esto, todos tus “reencuentros” tendrán oculta la misma enseñanza: que aprendas a amarte y a ponerte como prioridad en tu vida. Hasta que no lo integres, el otro te engañará, o te dejará en segundo plano, o no te dará lo que necesitas, o parecerá que no le importas, o te tratará como a una persona cualquiera... Y es lógico, porque esa es la enseñanza: “Deja de idealizar a las personas, ponte como prioridad de tu vida, aprende a amarte y a no arrastrarte por quien ya te ha dejado claro mil veces que no te ama, identifica tu inmadurez emocional y ‘baja’ a la Tierra”. El amor comienza en ti mismo. Y ninguna “llama gemela” será capaz de llenar el vacío que se gestó en tu infancia y que solo tú puedes localizar y llenar. TOMA CONCIENCIA AL FIN: NADIE TIENE QUE RECONOCERTE. ERES TÚ QUIEN HA DE RECONOCERSE, RESPETARSE Y APRENDER A AMARSE (Y A AMAR) DE FORMA SANA.
Javier López Alhambra
No hay comentarios:
Publicar un comentario