Acepte
a los parientes difíciles sobre la base de la generosidad y el
entendimiento de que las leyes de Dios no nos unen entre nosotros sin
una causa justa.
El problema familiar es siempre una prueba que tenemos que pasar
para nuestra evolución espiritual.
Muchas
veces, el pariente complicado que se une a nosotros en la familia trae
consigo las marcas de sufrimiento o deficiencias que le impusimos
nosotros en reencarnaciones pasadas.
No
exijas a familiares distintos a ti el mismo comportamiento que el tuyo,
ya que cada uno de nosotros se caracteriza por las ventajas o
desventajas que mantenemos en nuestra propia alma.
No
trates de librarte de parientes difíciles con hospitalizaciones
innecesarias en residencias de ancianos, por el dinero, porque la
verdadera desvinculación vendrá en los procesos de la naturaleza, cuando
hayas llegado a la liquidación de tus propias deudas ante la Vida
Mayor.
En
las pruebas y conflictos del hogar terrenal, casi siempre estamos
pagando a plazos determinadas deudas contraídas en encarnaciones
anteriores.
André Luiz/Chico Xavier
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