Si
das esperando recibir algo a cambio, lo único que obtendrás será
preocupación, dependencia y ansiedad. Ciertamente, y sobre todo en un
primer momento, será magnífico si el otro te corresponde como tú
quieres. Pero también puede ser horrible si no te da lo que deseas o si,
en el peor de los casos, termina ignorándote. Tu sensación de plenitud
no puede depender, pues, de lo que recibes tras dar, sino de la calidad
de ese "dar".
Cuando
te sientes pleno y das desde tu propia abundancia, simplemente
compartiendo tu "regalo" con el otro sin esperar nada, ya estás
generando más abundancia, pues sabes y sientes que eres pleno y que no
necesitas algo más para "completarte", "llenarte" o cubrir tu vacío
interior. Hay una gran diferencia, por ejemplo, entre sonreír esperando
otra sonrisa y sonreír porque así lo sientes y deseas expresarlo y
"regalarlo". La vibración de necesidad y carencia se transmite a nivel
inconsciente y puede ser percibida fácilmente por otras personas, de
modo que no es extraño que el otro se aleje o te ignore cuando percibe
que, en lugar de darle, lo que estás haciendo es ponerlo en deuda
contigo u obligándolo sutilmente a actuar de determinada manera.
El
patrón conductual de dar esperando recibir está arraigado en la
humanidad desde hace siglos y se basa en una profunda creencia en la
escasez, además de indicar una desvalorización personal importante.
Tomar conciencia de él, en primer lugar, y comenzar a reconocer nuestra
propia valía y abundancia, sin necesidad de depender de la respuesta del
otro para sentirnos plenos y satisfechos, puede ayudarnos a ver las
cosas de otra manera y a instaurar un nuevo patrón basado en una
autoestima sana y en una abundancia que yo ya soy y manifiesto.
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