-"Las hojas no caen, se sueltan…. Siempre me ha parecido espectacular
la caída de una hoja. Ahora, sin embargo, me doy cuenta que ninguna hoja
“se cae” sino que llegado el escenario del otoño inicia la danza
maravillosa del soltarse.
-Cada hoja que se suelta es una
invitación a nuestra predisposición al desprendimiento. Las hojas no
caen, se desprenden en un gesto supremo de generosidad y profundo de
sabiduría: la hoja que no se aferra a la rama y se lanza al vacío del aire sabe del latido profundo de una vida que está siempre en movimiento y en actitud de renovación.
-La hoja que se suelta comprende y acepta que el espacio vacío dejado
por ella es la matriz generosa que albergará el brote de una nueva hoja.
La coreografía de las hojas soltándose y abandonándose a la sinfonía
del viento traza un indecible canto de libertad y supone una
interpelación constante y contundente para todos y cada uno de los
árboles humanos que somos
nosotros.........................................................................................-Quiero,
en este tiempo, sumarme a esa sabiduría, generosidad y belleza de las
hojas que “se dejan caer”.
-Quiero lanzarme a este abismo otoñal que me sumerge en un auténtico espacio de fe, confianza, esplendidez y donación.
-Sé que cuando soy yo quien se suelta, desde su propia consciencia y libertad, el desprenderse de la rama es mucho menos doloroso y más hermoso. Sólo las hojas que se resisten, que niegan lo obvio, tendrán que ser arrancadas por un viento mucho más agresivo e impetuoso y caerán al suelo por el peso de su propio dolor. Dejar lo que nos impide crecer es un acto de valentía. Las hojas no caen, se sueltan..."
José María Toro.
-Quiero lanzarme a este abismo otoñal que me sumerge en un auténtico espacio de fe, confianza, esplendidez y donación.
-Sé que cuando soy yo quien se suelta, desde su propia consciencia y libertad, el desprenderse de la rama es mucho menos doloroso y más hermoso. Sólo las hojas que se resisten, que niegan lo obvio, tendrán que ser arrancadas por un viento mucho más agresivo e impetuoso y caerán al suelo por el peso de su propio dolor. Dejar lo que nos impide crecer es un acto de valentía. Las hojas no caen, se sueltan..."
José María Toro.
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