Buenos días queridas gentes, ¿Qué os parece si hablamos
hoy sobre espiritualidad? Yo no me considero muy espiritualizado, pero desde mi
nivel voy a opinar, porque tratándose de un proceso muy lento y que requiere de
mucha dedicación y todo ello bajo la dirección de la batuta llamada Amor y buen hacer, hay
personas que de un día para otro se creen de lo más espirituales, y establecen
diferencias entre las demás personas, los dividen entre los que son, y los que
no son, los de la vertical, y los de la horizontal, los elegidos, y los otros,
personas selectas, y los del montón, etc. etc. y otra vez etc.
Hace mucho tiempo conocí a un herrero y me gustaba
mucho verlo trabajar, era un verdadero artista en lo suyo, de una barra de
hierro o acero hacía cosas increíbles, pero para trabajar el acero y darle la
forma pretendida, primero tiene que pasar por la fragua, y a base de calor
perdía su rigidez, su consistencia y ello permitía el darle el grosor, forma y
figura, y después mediante otra técnica y proceso le devolvía su temple y su
consistencia según el uso destinado.
Ayer estuve conversando con una persona que se
considera de lo más espiritual, y ese nivel tan elevado lo ha conseguido en un
tiempo record, según él a través de técnicas esotéricas y de otras culturas,
pero hablaba con aires de menosprecio del resto de personas que no compartían
su ideología y visión espiritual, aseguraba de forma rígida que solo había un
camino hacia la luz, “el suyo” el resto pertenecemos al colectivo que nos
entregamos al “ego” y despreciamos los preciados dones de la espiritualidad.
En la red social también existen personas que se
adjudican grandes niveles de espiritualidad, y en verdad a mí no me acaban de
convencer, porque lo que he vivido y experimentado es que a más alto nivel, se
cuenta con más humildad y sencillez, creo que el verdadero iluminado no
necesita hacerse destacar ni tirarse flores, y mucho menos ese interés por
convencer a otros de su alto nivel, entre otras muchas cosas porque para él es
un estado normal y de lo más natural, el viento no intenta ni necesita convencer a nadie de
que es el viento, es lo que es.
Pienso
que al igual que aquel trozo de hierro o acero que el herrero
transformaba en una obra realizada, tenía que pasar por la fragua, el
yunque y el martillo para darle la forma y consistencia adecuada, las
personas tenemos que pasar por la vida y todos los niveles de dificultad
y desafíos del diario, para al final haber realizado nuestra obra
particular de espiritualización, pero han de cumplirse los procesos y
estos llevan su tiempo, si yo planto un árbol, antes de recolectar la
fruta tienen que cumplirse los procesos estipulados por la Naturaleza, y
las prisas no valen.
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