miércoles, 13 de septiembre de 2023

PABLO MARTINEZ nos dice:

 

Dentro de nosotros hay, aquí y ahora, buenas y malas voluntades, deseos nobles y legítimos sin apego, y deseos obsesivos, obsesionados con satisfacerse a si mismos a casi cualquier precio.
Dentro de nosotros, aquí y ahora, la maldad más refinada, más sutil, y más perversa, convive con nuestros mejores anhelos, con la espiritualidad más pura. Traemos a este mundo, las "semillas" psiquicas, de la degeneración y de la ascensión de nuestra alma.
La peor semilla es la que está depositada en el inconsciente, en lo infraconsciente, y tambien en la parte más oscura y baja de nuestro subconsciente. Por contra, tenemos la mejor semilla tambien en el subconsciente pero en la parte más alta , más elevada, la que de alguna forma está conectada con lo que hay de divino en nosotros, con la fuente de la sabiduría, esta parte está llena de principios, atributos, y valores divinos, esos mismos que hacen de nosotros unos seres de luz.
Somos seres que necesitamos alcanzar a ver, toda esa abundancia de bondad, de fraternidad, de amor universal, seres para los cuales es urgente e inaplazable despertar conciencia, para que la mala semilla no se extienda más, así como sus perniciosos efectos.
La mala semilla representa lo egoico, lo animalesco, lo bestial, los bajos instintos, la buena semilla representa a la conciencia, la bondad, la belleza, al amor por todos y por todo ser viviente.
Pero hay que tener presente que, lo que representa a nuestro adversario, lo egoico, es una fuente extraordinaria de experiencia sin la cual no podríamos extraer la luz de las tinieblas, siempre desde la perspectiva de la conciencia despierta. Porque lo egoico no ha sido creado por casualidad, nos acompaña desde el principio, cuando dejamos de ser seres completamente inocentes y puros, para pasar a tomar y tener conciencia de si mismos, de tener autoconsciencia, y tambien transformarnos en seres de una inmensa luz de sabiduría unos, y otros, en seres llenos oscuridad egoica, entiéndase oscuridad como ignorancia, orgullo desmesurado, arrogancia, crueldad, falta de empatía, desamor por casi todo lo que le es ajeno, bajos instintos de todo tipo.
Én fin, que cuando uno quiere saber la verdad, poseer el conocimiento objetivo de cuanto le rodea, tiene que "pagar" un precio" metafóricamente hablando, y que no es otro que reducir a cenizas, a polvo cósmico, toda esa cantidad y variedad egoica que ha creado, y lo peor, que ha seguido creando y reforzando, tiene que extraer la luz que contiene, y liberar la conciencia divina que tiene hipnotizada dentro de las celdas mentales, una cárcel invisible para los dormidos, y muy real para los que tienen el valor y la voluntad de ir despertando.
También es cierto que pocos seres alcanzan semejante nivel de despertar, muchos de nosotros tienen inquietudes en esa línea, aspiran a la Maestría, pero seguramente se necesitan cientos o miles de vidas para conseguirlo, así que, no hay mejores aliados para el camino que la paciencia y la humildad, sin las cuales, o te creas demasiadas expectativas, y quieres resultados a corto o medio plazo en una sola vida, o no progresas por orgullo, o altanería intelectual, o por creer y pensar que la acumulación de datos, de información de todo tipo, hasta de erudición, implica "saber".
Cuando no se tiene la suficiente modestia, uno no es capaz de reconocerse siempre como un alumno, o un estudiante, que siempre está en proceso de aprendizaje, y que todo lo que no le consta por experiencia vivida propia, sigue siendo la teoría, los datos, y la información que tiene en su memoria.

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