domingo, 3 de diciembre de 2023

PONTE EN GUARDIA, EN ALERTA (Por Javier Lopez)

 

Ponte en guardia. Alerta. Mucho cuidado cuando alguien aparezca en tu vida y te diga, sin conocerte de nada, que es tu “alma gemela”. Que te ha “reconocido”. Que vuestro reencuentro viene de otros planos y otras eras… ¿Te suena? Sí, sé que es muy romántico y muy de otra época. Que tu ego quiere vestirse de príncipe o de princesa. Interpretar el papel que vio en las películas y tener ese amante perfecto que, más que caminar por el suelo, flota y vuela. Pero las cosas no son tan ideales. Ni hay tanto “amor” como crees en esos arrebatos, esas proposiciones y esas tendencias.
Tal vez te sorprenda saber (si aún no lo has comprobado por ti mismo) que la gran mayoría de esas “relaciones perfectas” están destinadas a un estrepitoso fracaso (fracaso si las ves desde la expectativa idealizada, pues al mismo tiempo aportan un gran aprendizaje de conciencia para quien está preparado para indagar en lo más profundo de su ser), así como a la decepción absoluta de cada uno de los integrantes de la pareja. Y no porque sean o dejen de ser realmente “almas gemelas”, sino porque su concepto de amor aún no ha madurado lo suficiente como para amar de una manera libre, consciente y exenta de idealizaciones y expectativas tóxicas. Así, ambos generan y proyectan un “amor” irreal/ideal que proviene de su propio desamor, y el tema de las “almas gemelas” se convierte en la excusa perfecta para encarcelarse en una relación repleta de codependencias, posesividad, expectativas desmesuradas y múltiples incoherencias. La magia que “sienten” solo está en su mente, y en cuanto las cosas se tuercen y los dos vuelven a sentirse vacíos (pues la excitación inicial siempre termina evaporándose), dicha “magia” pasa a ser resentimiento, confusión y tendencia a culpar al otro (apúntate las frases “tiene que hacerme feliz porque es mi alma gemela”, “nunca podré ser feliz sin ella” o “aún no está lo suficientemente ‘despierto’ para reconocerme y entender mi amor”, y reflexiona sobre la toxicidad y el mundo Disney que se hallan por debajo de ellas).
Te aclaro que este no es un texto para desilusionar, ni para matar el romanticismo de las relaciones. El romanticismo es bello e incluso necesario, pero desde la conciencia. De hecho, este texto es para tomar conciencia. Soy el primero que reconoce y divulga que se producen reencuentros entre almas, pero idealizar de más estos reencuentros siempre nos va a conducir a la insatisfacción, a grandes decepciones y a aprendizajes muy duros. Porque el otro nunca podrá salvarnos. Llámalo alma gemela, llama gemela, alma afín, alma llama o “llama rellama” (al final la etiqueta es lo de menos): el otro nunca podrá ser el principal responsable de tu felicidad ni de tu realización en este plano. Tu “ascensión” tampoco depende de tu reencuentro con otra persona, ni es imprescindible que te unas a esa supuesta alma gemela para ascender en conciencia y abandonar “juntos” este planeta. Estas ideas “espiritualizadas” y dramáticas del amor sobre todo tienen arraigo en personas muy heridas afectivamente y con una baja autoestima, por lo que la imagen de ese “salvador” acabará rompiéndose una y otra vez en mil pedazos mientras dichas personas no reconozcan el amor en ellas mismas y alcancen un estado de paz emocional. Dicho esto, y para aportar algo de luz al sabor amargo de lo que acabamos de exponer, ese amor elevado que muchos tenemos en mente EXISTE; por supuesto que existe. Los reencuentros de almas existen. Claro que sí. Pero no nos perdamos en nuestro particular cuento de hadas: la responsabilidad de nuestra vida es nuestra, y ningún “reencuentro” nos aportará la paz y la felicidad que nosotros mismos no seamos capaces de generar. De hecho, el auténtico reencuentro se da cuando ambos han trascendido la necesidad enfermiza de que este se produzca. La paz en los corazones es lo que lleva a la paz emocional y a la consolidación de cualquier relación. Así, lo más importante no es que alguien te diga que es tu “alma gemela” (esto puede repetirse muchas veces a lo largo de tu vida y no es “señal” de nada), sino que te hayas reconectado contigo mismo para reconocer el amor real cuando este toque a tu puerta. 💙❤️
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