"Como toda materia, la de nuestro cuerpo físico está sometida al tiempo, y se gasta. A esto se le llama envejecer, y todos envejecemos, lo cual, claro, no es agradable. Pero no somos únicamente un cuerpo físico, y si el desgaste del cuerpo hace parte del orden natural de las cosas, interiormente nada nos obliga a envejecer con él. Por ello, en vez de atormentarse al constatar las manifestaciones físicas de la edad, los humanos deberían preocuparse por alimentar lo que los mantendrá siempre jóvenes y vivos: su corazón.
Su corazón, su capacidad de amar, y no su cuerpo, hace que los humanos sean jóvenes o viejos, y si su corazón envejece es porque se lo permiten. ¿Cómo? Perdiendo su amor por los seres y las cosas, perdiendo su curiosidad, su interés por la vida que está allí, a su alrededor, la vida del universo tan rica y abundante. Pero si se esfuerzan en sentir esta vida, si procuran participar en ella, introducirla en ellos, no envejecerán."
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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