Hola gentes, hoy vamos a versar sobre esa información que de continuo nos está llegando procedente de diversos medios o personas, como pueden ser ideas, consejos, publicidad, etc. y de la necesidad de valorar analizar y seleccionar antes de aceptar lo que sea, pues está claro que no nos vamos a tragar todo lo que nos echen, ni vamos a hacer todo lo que nos digan por muy lógico y coherente que en apariencia resulte.
Nuestras necesidades en una parte son comunes a los demás, pero hay otra parte que son específicas adaptadas a nuestras necesidades y exclusiva y particular forma de ser, y a causa de esta realidad, lo que a otra persona le vale, a nosotros puede que no, por eso es imprescindible el valorar y seleccionar toda idea, opinión o concepto procedente de fuentes externas antes de incorporarlo a nuestra vida.
Nuestra vida es nuestra obra, y todo cuanto la compone es responsabilidad nuestra, y nos va afectar para bien o para mal, es por eso que en muchas ocasiones he hecho referencia a lo importante que es estar interesado en nuestro proyecto de vida, para cada cual debe de ser lo más importante, porque según somos, así nos comportamos, y nuestro comportamiento, forma de ser, pensar y sentir, etc., es el imán que atrae todas las circunstancias y situaciones de nuestra vida.
Con una simple idea o consejo, una persona puede cambiar el rumbo de la vida alguien, de ahí la responsabilidad que asumimos cada vez que ofrecemos una idea o un consejo, y sobre todo si se trata de una persona insegura y fácilmente influenciable.
En estos y otros muchos casos hay una fórmula que casi nunca falla, y se trata de valorar y sentir a todo lo externo como la prolongación de uno mismo, contemplado de esta forma, los intereses de nuestro prójimo son también nuestros intereses, y con mucho gusto cuidaremos de ellos al igual que cuidamos de los nuestros, obrando de esta forma y manera, aún en los casos de perjuicio por error, contamos con el atenuante de que lo que pretendíamos era un bien y en ningún caso perjudicar, es maravilloso cuando confías a alguien una labor, o el cuido de algún ser querido, y pone en ello todo su esmero y cariño como si de lo suyo se tratara, este tipo de comportamiento posee un valor auténtico e incalculable.
Resumiendo: toda idea, consejo, valoración, concepto, juicio, etc., que nos llegue del exterior, es de nuestro interés, y también nuestro deber, el valorarla y seleccionarla, si nos vale para nuestro proyecto de vida, la aceptamos, y si no nos vale la dejamos ir, agradeciendo siempre la acción aunque no nos haya valido.
En esta sociedad hay muchos medios y personas hablando de continuo, diciéndonos lo que nos interesa, lo que no nos interesa, lo que debemos hacer, lo que no debemos hacer, lo que tenemos que comprar, como tenemos que vestir, comer, amar, reír, cantar, etc., pero todo este parloteo está orientado a favor de los intereses particulares de quien habla o paga al que habla, estas personas saben que mucha gente anda adormecida, hipnotizada e influenciada por las estrategias maquiavelicas del consumismo, y por eso le interesa pagar al actor, a la empresa que monta el anuncio y al medio que lo difunde, todos cobran, y en ocasiones grandes cantidades, y naturalmente lo pagamos los que nos dejamos llevar por las indicaciones del consumismo y compramos el producto, le llaman consejos publicitarios, pero de una forma sibilina dejan caer que si no participas no estás en la onda, no vas a la última, no eres güay, estas oxidado o algo así, y claro, si nos tragamos el paquete tal como nos lo presentan, no nos queda otra que obedecer como fiel borrego, y tal, y tal, Amén. ¡Ojito con tanto consejo!.
Muchas de las ideas y consejos que nos llegan, son como pirañas sonoras que vienen a acabar con el contenido de nuestro monedero, nuestra cartera o cuenta bancaria, estemos atentos, valoremos y seleccionemos, y lo que nos vale “pa dentro”, y lo que no nos vale a la papelera. Esto es todo por hoy, saludos.
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