sábado, 25 de enero de 2025

CONCEPTO DE SALUD Y ENFERMEDAD (Por Angeles Calatayud)

 

Siguiendo la corriente de pensamiento que determina que lo que ocurre en el cuerpo de un ser viviente es la expresión de una información de la imagen correspondiente, cuyo punto de partida es la consciencia, tenemos que salud es el resultado de la armonía entre un conjunto de funciones comandadas por el alma o inconciente, que permanecen en armonía entre sí. Así pues enfermedad es la pérdida o trastorno de esa armonía que se origina en el alma o espíritu y se manifiesta en el cuerpo físico como síntoma.
Hablar de enfermedad en la sociedad en la que vivimos es hablar de algo cotidiano, aunque no la nombremos directamente. Hablamos del cáncer del vecino, de la depresión del compañero de trabajo, de la amiga bulímica, de nuestro primo alcohólico, de la gripe de invierno, de que tengo la menstruación y me siento malhumorada, del dolor de estómago cuando tomo el café en ayunas por la mañana, de la necesidad de vacaciones porque no puedo con el estrés, de la ansiedad que me provocan los exámenes, del dolor de cabeza cuando hablo con mi suegra….
 Hablamos constantemente de la enfermedad pero, ¿sabemos qué es la enfermedad?
¿Conocemos su lenguaje, su significado?
¿Por qué enfermamos? ¿Somos enfermos o estamos enfermos?
Buscando definiciones sobre la palabra enfermedad, hemos encontrado, entre otras:
·La Organización Mundial de la Salud (OMS) en su Constitución de 1946, define a la salud como el estado de completo bienestar físico, mental y social, lo que implica que todas las necesidades fundamentales de las personas estén cubiertas: afectivas, sanitarias, nutricionales, sociales y culturales. Esta definición es utópica, pues se estima que sólo entre el 10 y el 25 % de la población mundial se encuentra completamente sana.
·Cada persona tiene una forma de enfermar diferente a otra a pesar de padecer la misma enfermedad. Esto es debido a que cada ser humano es único y que el componente emocional y socio-ambiental se añade al componente físico, por lo que se dice que no existen las enfermedades sino los enfermos.
·Se aplica también el término enfermedad para hacer referencia a la alteración en el ámbito moral o espiritual.
·El Dr. y Epidemiólogo Milton Terris plantea que la salud no es un absoluto, sino que es un proceso continuo que puede ir desde la muerte, que sería el máximo de enfermedad, hasta el óptimo de salud.
Haciendo un recorrido, más o menos contemporáneo, por la ciencia médica, podemos ver que a comienzos de los años 60 se aceptó que la propia estima es esencial para la salud de los hombres y mujeres y se redefinió el concepto de salud, incorporando la salud psíquica y espiritual.
Posteriormente, los años setenta fueron la década de la psicoterapia y desarrollo personal, liberando al ego puritano y descubriendo el prefijo “auto” (autoconciencia, autocuración,…) para descubrir que podíamos caminar solos sin el peso de las tradiciones puritanas y tribales.
Cuando se llega a extremos, (riquezas rápidas, transmisión de información muy veloz, dietas de adelgazamiento en muy poco tiempo…)
El objetivo de tomar consciencia se desvirtúa, cuando creeemos que si se pagaba el suficiente dinero, todo se puede conseguir en breve.
El derecho de tenerlo todo se ultrapasa hasta llegar a la saturación, y entrando en los años 90, se constató que el viaje hacia el exterior no había dado el resultado deseado y se empezó la búsqueda de la evolución personal e íntima.
Estas fases de evolución hacia un nuevo concepto de salud en el nuevo milenio, se evidencia cuando leemos afirmaciones provenientes del mundo analítico que
dicen que los síntomas de la enfermedad se revelan al enfermo como manifestaciones físicas de conflictos psíquico/espirituales. Esta visión nos abre las expectativas de recuperar la sabiduría de las antiguas tradiciones y fusionarlas con las nuevas tecnologías y descubrimientos.
De poco sirve la carrera contra el tiempo y contra el envejecimiento con cirugías estéticas que nos embalsaman, trabajo sin descanso para poseer más y más, familias desestructuradas por el deseo desenfrenado de alimentar el ego, etc.
La realidad nos evidencia cada día que la vida requiere un cambio, que los antiguos patrones están obsoletos, y que la omnipotente ciencia no basta para sanarnos.
El ser humano busca respuestas más allá del cuerpo y las encuentra y descubre que puede dejar de ser víctima inocente de “errores” de la naturaleza y pasar a ser miembro activo de su propia recuperación.
Presentamos este trabajo con la intención de corroborar la visión espiritista y la de otras corrientes científicas que estudian la enfermedad como un proceso biológico ligado a la evolución anímica y espiritual del ser humano, evidenciando que la enfermedad no es algo por lo que debamos luchar en contra, sino una manifestación de desarreglos anímicos y espirituales que reclaman nuestra atención.
Teresa Vázquez.

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