Viene de la 1ª parte. Si
realmente hay algo que no sabes o no tienes la respuesta a la pregunta
que te han hecho, acéptalo. El hecho de no saber es muy incómodo para el
ego, porque le gusta saber todo, siempre tener razón y siempre dar su
opinión muy personal. En realidad el ego no sabe nada, simplemente hace
creer que sabe.
-Evita
el hecho de juzgar y criticar, el TAO es imparcial y sin juicios, no
critica a la gente, tiene una compasión infinita y no conoce la
dualidad. Cada vez que juzgas a alguien, lo único que haces es expresar
tu opinión muy personal y es una pérdida de energía, es puro ruido.
Juzgar es una manera de esconder las propias debilidades. El sabio
tolera todo y no dirá ni una palabra.
-Recuerda que todo lo que te molesta de los otros es una proyección de todo lo que todavía no has resuelto en ti mismo.
-Deja
que cada quién resuelva sus propios problemas y concentra tu energía en
tu propia vida. Ocúpate de ti mismo, no te defiendas.
-Cuando
tratas de defenderte, en realidad estás dándole demasiada importancia a
las palabras de los otros y le das más fuerza a su agresión. Si aceptas
el no defenderte estás demostrando que las palabras de los demás no te
afectan, que son simplemente opiniones y que no necesitas convencer a
los otros para ser feliz.
-Tu
silencio interno te vuelve impasible. Haz regularmente un ayuno de la
palabra para reeducar el ego, que tiene la costumbre de hablar todo el
tiempo. Practica el arte de no hablar. Toma un día a la semana para
abstenerte de hablar, o por lo menos unas horas en el día, según lo
permita tu organización personal. Es un ejercicio excelente para conocer
y aprender el universo ilimitado del TAO, en lugar de tratar de
explicar con palabras lo que es el TAO.
-Progresivamente
desarrollarás el arte de hablar sin hablar y tu verdadera naturaleza
interna reemplazará tu personalidad artificial, dejando aparecer la luz
de tu corazón y el poder de la sabiduría del silencio. Gracias a esta
fuerza atraerás hacia ti todo lo que necesitas para realizarte y
liberarte completamente.
Pero hay que tener cuidado de que el ego no se inmiscuya. El poder
permanece cuando el ego se queda tranquilo y en silencio. Si tu ego se
impone y abusa de este poder, el mismo poder se convertirá en un veneno y
todo tu ser se envenenará rápidamente, perdiendo la paz.
-Quédate
en silencio, cultiva tu propio ser interno. Respeta la vida de los
demás y de todo lo que existe en el mundo. No trates de forzar,
manipular y controlar a los otros. Conviértete en tu propio maestro y
deja a los demás ser lo que son, o lo que tienen la capacidad de ser.
Dicho en otras palabras, vive siguiendo la vida sagrada del TAO.
No hay comentarios:
Publicar un comentario