Hola gente, vamos a seguir argumentando refiriéndonos a nuestros queridos o no queridos personajes internos, pues lo considero necesario puesto que mucha gente ni tan siquiera conoce la existencia del personaje, piensa, siente y cree que es todo lo mismo.
Llamo personaje a todo un programa o creación parte psicológico y parte física que se crea a partir de una necesidad para hacer frente a las muchas actividades que a partir de ser personas individuales nos demanda la propia vida en forma de necesidades, obligaciones o retos, como puede ser una profesión o relación con fines de funcionalidad en los múltiples frentes que la vida nos ofrece y demanda.
Yo tuve muchas profesiones, y la de más duración fue la le operador auxiliar en telefónica, dicho de forma más clara prestaba asistencia técnica a domicilio, siempre que algo funcionaba mal o no funcionaba yo tenía que restaurar el servicio.
Aunque demandaba esfuerzo físico y psicológico a mi me encantaba mi profesión y me sentía aceptado y valorado por mis abonados, porque yo siempre le solucionaba los problemas de comunicación telefónica, y me esmeraba por tratar a todos lo mejor que sabia o podia.
Pero como el resto de muchas de las cosas, y con la llegada de la digitalización se producen cambios y el personaje queda un tanto obsoleto y fuera de servicio, hay que reciclarse y el personaje que durante muchos años ha funcionado propiciando servicio y muchas satisfacciones ahora es reemplazado por otro mas actualizado o diferente.
Hay personas que este cambio lo hacen sin demasiado problema, aceptan todo y se enfocan en lo siguiente, pero hay otras personas que se identificaron y encariñaron de forma extremada con el personaje otorgándole prioridad sobre la persona, y el personaje es transitorio y circunstancial, en cambio la persona es desde el principio al final de la existencia.
Yo siempre tuve mucha facilidad para salir de los personajes y pasar al siguiente, pero he conocido muchos casos de considerable gravedad por sentirse desilusionados y desmotivados porque todo lo importante de sus vidas lo asociaban a ese personaje que le otorgaba valoración, importancia y muchas satisfacciones, después que llegó a su fin pensaban y sentían que todo lo bueno marchó con el fin del personaje.
Fue el caso de una persona conocida que los últimos años estuvo de director en una sucursal bancaria, cuando lo jubilaron según el dejo de ser importante, ya solo era un ciudadano normal, amaba tanto al personaje de “director de banco” que cuando llegó la hora de cambiar de personaje se desinfló y no le interesaba ninguna otra opción y terminó bastante mal.
También he conocido a otras personas que todo cambio lo valoraban muy positivamente como una oportunidad de conocer y capacitarse en otras materias, y ello les daba ilusión, ganas de vivir y posibilidades de progreso.
Mucho nos repetimos en casi todos los escritos con la necesidad de no apegarse a nada ni a nadie, y eso también es válido en el caso de nuestros personajes, pues todos son transitorios y van quedando atrás en el tiempo, si estamos muy apegados a alguno de ellos nos queda parte de nuestra atención, ilusión, entusiasmo y dedicación junto al personaje, y ello nos dificulta en gran manera el poder estar presente en el aquí y ahora, y también conlleva un gasto enorme de energía, y ventajas no ofrece ninguna. Continua en la 3ª parte.
lunes, 27 de enero de 2025
LA PERSONA Y LOS PERSONAJES 2ª Parte (Por José Miranda)
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