Viene de la 1ª parte. ¿No
hay en el olvido de esas existencias pasadas, sobre todo cuando han
sido penosas, algo de providencial donde se revela la sabiduría divina?
Es
en los mundos superiores, cuando el recuerdo de las existencias
infelices no pasa de ser un mal sueño, donde afloran a la memoria. En
los mundos inferiores, las infelicidades actuales, ¿no se agravarían con
el recuerdo de todo aquello que se
soportó?
Concluyamos,
pues, de esto, que todo lo que Dios hace está bien hecho y que no nos
incumbe criticar sus obras y decir como debería regular el Universo.
El
recuerdo de nuestras anteriores individualidades traería inconvenientes
muy graves, pues podría en ciertos casos, humillarnos
extraordinariamente y en otros, exaltar nuestro orgullo y por eso mismo,
dificultar nuestro libre arbitrio.
Para
mejorarnos, nos ha dado Dios, lo que nos es necesario y bastante: la
voz de la conciencia y las tendencias instintivas y nos priva de lo que
podría perjudicarnos. Añadamos además que si conservásemos el recuerdo
de nuestros actos personales anteriores, conservaríamos igualmente el de
los actos de los otros, conocimiento que podría tener los más
deplorables efectos sobre las relaciones sociales. No habiendo siempre
motivos para glorificarnos de nuestro pasado, casi siempre es una dicha
que sobre él se haya corrido un velo. Esto concuerda perfectamente con
la doctrina de los Espíritus sobre los mundos superiores al nuestro. En
esos mundos, donde sólo reina el bien, el recuerdo del pasado, nada
tiene de penoso, y por ello se recuerda allí la existencia precedente,
como recordamos nosotros lo que hemos hecho el día anterior. En cuanto a
la permanencia en los mundos inferiores, no pasa de ser recordada más
que un mal sueño, según hemos dicho.
395 – ¿Podemos tener algunas revelaciones sobre nuestras
existencias anteriores?
– No siempre. Muchos saben sin embargo, lo que eran y lo que
hacían; si les fuese permitido decirlo abiertamente, harían singulares revelaciones sobre el pasado.
396 – Ciertas personas creen tener un vago recuerdo de un
pasado
desconocido, que se les presenta como la imagen fugitiva de un sueño,
que en vano se procura retener. Esta idea, ¿no es más que una ilusión?
– Algunas veces es real; pero, con frecuencia, es una ilusión contra la cual es preciso ponerse en guardia, porque puede ser el
efecto de una imaginación sobreexcitada.
397
– En las existencias corporales de naturaleza más elevada que la
nuestra, ¿el recuerdo de las existencias anteriores es más preciso?
–
Sí, pues a medida que el cuerpo es menos material se recuerda mejor. El
recuerdo del pasado es más claro para los que habitan en
mundos de orden superior.
398 – Siendo una reminiscencia del pasado las tendencias
instintivas del hombre, ¿se deduce que por medio del estudio de esas tendencias, puede conocer las faltas que ha cometido?
– Indudablemente hasta cierto punto; pero es preciso tener en
cuenta el mejoramiento que ha podido operarse en el Espíritu y las
resoluciones que ha tomado en estado errante, pues la existencia
actual puede ser mucho mejor que la precedente.
– ¿Puede ser más mala? ¿Puede cometer el hombre en una
existencia faltas que no cometió en la precedente?
– Eso depende de su elevación. Si no sabe resistir a las pruebas,
puede ser arrastrado a nuevas faltas, que son consecuencia de la
posición que escogió.
Pero,
en general semejantes faltas acusan más un estado estacionario que
retrógrado, porque el Espíritu puede avanzar o detenerse, pero no
retroceder.
EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS. ALLAN KARDEC.
No hay comentarios:
Publicar un comentario